Miré mi reloj, eran las 16:30h habíamos quedado a las 18h en la recepción para ir al ensayo del concierto que era pasado mañana. Me giré. Harry seguía dormido a mi lado, con el cuerpo girado hacia mí. Sonreí. Tenía una nariz perfecta, me daban ganas de morderla como si fuese una zanahoria. Mierda. Louis se había vuelto a colar en mis pensamientos. Quería a Harry con todo mi corazón y por eso me molestó que desapareciera, que me dejara tirada. Sinceramente, me di cuenta de que mi reacción de anoche no tuvo sentido nada más que le di la espalda a Harry. Debía pedirle perdón pero no quería despertarlo así que decidí esperar a que lo hiciera por sí solo. Me levanté con cuidado para que no se despertara, me duché y me vestí. Me puse unos shorts, la camiseta de "NO! Jimmy protested", las primeras converse que cogí y salí de la habitación. Eran las 17h por lo que el buffet ya había cerrado así que me dirigí a la azotea, era un lugar tranquilo donde se podía pensar fácilmente, donde podía olvidarte de todo, de todos y centrarte en ti misma. Una vez dentro del ascensor sonó mi móvil "Tito Antonio"
------------------LLAMADA TELEFÓNICA--------------------
- ¿Sí?
- Hola princesita - dijo mi tío muy feliz. Me llamaba así porque fui su primera sobrina niña, siempre me había mimado y siempre había sido mi tío favorito.
- ¡Hola tito! - La llamada me había emocionado, realmente necesitaba hablar con alguien conocido pero no con uno cualquiera, no quería hablar con mi madre, con mi padre, con mis hermanos o con mis amigos, necesitaba a mi tito.
- ¿Cómo estás cariño? No hablamos desde que te fuiste a Madrid - se le notaba feliz, emocionado.
- Muy bien - mentí - ¿y vosotros? - pregunté intentando controlar las lágrimas.
- Ahora que sé que estás bien estoy mucho mejor - mi tío y su forma de hacerme sonreír incluso cuando quería llorar. - Oye cielo, no tengo mucho tiempo para hablar.
- Jo...
- Te he llamado para preguntarte si te importaría pasarte por mi casa de la playa en Gandía
- ¿Y eso? - toda mi familia era sevillana pero él se compró una casa allí hace tiempo.
- Pues que esta es la época en la que toda la familia nos vemos en Chipiona y, aprovechando que estás mas o menos cerca, pedirte que te pasaras por lo menos una vez para ver cómo está - dijo.
- Vale, yo me paso cuando pueda.
- Y te puedes quedar allí los días que quieras - añadió - cuando llegues sólo tienes que coger la llave, sabes dónde está ¿no?
- Si, tito. - iba allí una vez en verano cada año así que lo sabía todo de esa casa.
- Perfecto - hubo un silencio - te echo de menos princesita. - su voz temblaba, empecé a llorar.
- Yo también - joder, necesitaba su abrazo ya.
- Eeeh no llores pequeña, no pasa nada, nos veremos pronto.
- Te quiero
- Y yo, cuídate.
---------------------FIN DE LA LLAMADA------------------
El ascensor me dejó el la planta 7 hacía unos minutos, salí, subí las escaleras y abrí la puerta de la terraza. No me lo podía creer, no estaba sola.
- ¿Qué haces aquí? - pregunté.
- No pienso responder a esa pregunta puesto que tu también estás aquí - dijo Louis sonriendo. Si, con esa sonrisa que ya os he dicho mil veces que me mataba. Estaba dentro de una piscinita hinchable con dibujos de Mickey y Minnie Mouse, era tan chica que Louis se salía casi entero, tenía las piernas colgando por fuera.
- Me refiero a ¿cómo has conseguido la piscina?
- Me desperté hace 1h o 2h y hacía mucho calor así que me apetecía bañarme
- ¿Por qué no fuiste a la del hotel?
- Siempre quise tener una piscina privada en una terraza - me reí - así que fui al chino de aquí al lado y la compré
- Estás fatal - dije sin parar de reír.
- Pero eso no es todo, también he comprado un hamaca - señaló a su izquierda, era bastante grande, cabían dos personas perfectamente.
- Los del hotel te dirán algo
- Nadie sube aquí, solo nosotros - dijo mirando al horizonte - pero si me dijeran algo lo quito y ya está.
- Tommo - dije mirándolo, él giró la cabeza y me miró - muchas gracias.
- ¿Por qué?
- Por lo de ayer, por aguantarme durante la último hora y pico de la fiesta, por cuidar de mi.
- Bah, lo hice porque era lo que tenía que hacer, no tienes que darme las gracias. - hizo una pausa - pero las acepto, ven aquí - me llamaba con sus brazos.
- No, estás mojado - dije alejándome un poco.
- Eso se arregla - me salpicó- ala, ahora tú también lo estás.
- ¡Louis! - grité. Se levantó, el agua resbalaba por sus abdominales, me quedé embobada. Louis salió de la piscina, se acercó y me dio un beso en la frente. Miró su reloj, eran las 18h. Cogió una toalla, me la enrolló y me abrazó para secarse. No quería que se separara de mí, quería quedarme así todo el día, entre sus brazos, pegada a su pecho, oyendo su corazón, sintiendo su respiración al compás de la mía. Conseguí secarme la ropa y que pareciera que no había pasado nada. Él cogió unas bermudas vaqueras y se puso una camiseta azul marina con rayas blancas. Bajamos a la recepción. Allí estaban todos, esperándonos.
- ¿Dónde estabais? - preguntó Liam - Vamos con retraso.
- Lo sentimos - dijo Lou - estábamos en la azotea.
- ¿Haciendo qué? - preguntó Harry.
- No estés celoso, calabacita - Louis sabía lo que sentía Harry en cada momento y hablaba como si se lo tomara a broma y fuera tonto pero, en el fondo, sabía lo que hacía. - Subí porque estaba un poco nervioso y ella subió después porque la había llamado su madre y no quería despertaros. - me miró y me guiñó un ojo haciéndome su cómplice.
Llegamos al estadio, fuera había un cola enorme de chicas cantando sus canciones que, al ver la limusina, comenzaron a gritar.
- Luego saldremos a hacerlas felices ¿no? - preguntó Zayn.
- Claro - dijo Niall.
Entramos en el estadio, el concierto era pasado mañana pero ya estaba todo listo. Nada más entrar los chicos fueron a buscar a los músicos y Niall y María buscaron a Arnold para que preparara algo de comer mientras que nosotras esperábamos sentadas en el sofá de la primera vez. Estábamos todos hablando cuando la parejita volvió.
- ¡Buenas noticias chicos! - gritó Niall.
- ¿MARÍA ESTÁ EMBARAZADA? - gritó Louis - ¡HARRY VAMOS A SER TÍOS! - gritaba sin parar mientras zarandeaba a Harry, todos nos reíamos sin parar.
- No - dijo Niall - ¡hay comida! - seguimos riendo.
- ¿HAS OÍDO ESO, HARRY? HAY COMIDA - gritó Lou de nuevo. Me dolía la barriga de reírme, eso era demasiado.
Comimos y empezaron a ensayar. Primero cantaron sus clásicos de Factor X, me volvía a emocionar cuando cantaron "Forever Young" al igual que la primera vez. Es que esa canción describía cómo me sentía, la letra era preciosa y, bueno, las voces que la interpretaban eran las mejores del mundo. Hicieron un pequeño descanso en el que aprovecharon para darle unas mantitas y un poco de comida a las directioners que estaban al principio de la cola, todas gritaban de emoción, se hicieron unas cuantas fotos y volvieron. Siguieron con las canciones de su primer disco "Up All Night". Al igual que la primera vez, me emocioné con el solo de Louis en "Moments" es que, además de que la letra era preciosa y conmovía, la voz de Lou me hacía estremecerme, me ponía los vellos de punta. Finalmente, cantaron "I Should Have Kissed You" y otras canciones del nuevo disco que iban a lanzar a finales del verano. Salimos del estadio, nos hicimos más fotos con las chicas de fuera y le dimos ánimo para que aguantaran las dos noches que quedaban. Volvimos al hotel para cenar todos juntos. La velada estuvo llena de comentario divertidos de Louis, Niall y Harry, nos divertimos mucho. Al acabar la cena, Harry y yo nos fuimos paseando hasta nuestro hotel. Íbamos de la mano pero ninguno hablaba.
- Lo siento - dije por fin, Harry me miró sin decir nada. - Lo siento, siento haberme puesto así, siento haberte dado la espalda, siento todo lo que te dije pero es que estaba celosa de que hubiera tantas directioners guapas y borrachas rondándote. En ocasiones normales es decir, si no hubieras estado borracho, me habría importado menos porque confío en ti pero es que sé que te pasas bebiendo y... bueno, supongo que recordarás lo que pasó con Ana. Por eso me puse así pero recapacité en cuanto me di la vuelta. Lo siento.
- ¿Me crees si te digo que eres especial? - dijo mirando para delante.
- ¿Debería? - pregunté mirándolo. Se paró en seco y cogió mis dos manos.
- Si, porque para mí eres única ¿me entiendes? borracho o no, sólo te quiero a ti, sólo me fijo en ti y solo pienso en ti - silencio - pero, no te perdono. No hasta que tu me perdones a mí.
- Harry ¿qué estás diciendo?
- Sé que hice mal en dejarte sola pero es que... ya no sabía ni lo que hacía. Prometo que nunca más pasaré de ti.
De nuevo hubo silencio. Llegamos al hotel y subimos a la habitación.
- ¿Me perdonas? - preguntó de nuevo.
- ¿El qué? No hay nada que perdonar - dije - ha sido un malentendido tonto.
Abrió la puerta, me cogió como si fuera una princesa y entramos en la habitación. Nos pusimos el pijama y nos metimos en la cama.
- Nunca estés un día entero sin hablarme, por favor - le dije al oído.
- Sólo lo hice porque pensé que no querías nada conmigo.
- Nunca pienses eso - me acerqué a sus labios y le besé. Nuestras lenguas se enredaron rápida y violentamente, no nos habíamos besado en todo el día, lo estábamos deseando, a medida que el beso avanzaba el ritmo disminuía pero la pasión aumentaba. No sabía que un beso podía durar tanto, que un beso podía hacer que me olvidara de todo, que un beso nos uniera en una sola persona. Lo que sí supe fue que ese beso me aclararía muchas cosas, de momento. Lo terminamos haciendo. Fue la mejor reconciliación de mi vida.
- Te amo - me dijo.
- Yo más - respondí, nos deseamos las buenas noches y nos dispusimos a dormir. Recordé la llamada de mi tío, quizás era buena idea llevarlos a todos a pasar unos días después del concierto. No, mejor era decírselo solo a Harry, así estaríamos unos cuatro días juntos, en privado, solo los dos, sin nadie. Él y yo.
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