lunes, 20 de febrero de 2012

Capítulo 22.

Me encantaba pasar tiempo con Louis porque era gracioso, desternillante y además nunca sabías qué coño se le pasaba por la cabeza por lo que cada segundo era algo nuevo, era increíble. Seguramente no fuera una buena idea venirme aquí con él, los dos solos pero quise hacerlo. Necesitaba ser igual de impulsiva que él, necesitaba vivir la vida, divertirme y ser traviesa. Estaba en mi mundo cuando oí que la puerta del baño se abría. Dios. Dios. Dios. Dios. Llevaba unas calzonas de estas del Liverpool o el Manchester United, no sabía que equipo era porque yo de fútbol sólo controlaba la Liga BBVA. Se le transparentaban los calzoncillos, eran de Superman. Dios. Dios. Dios. Dios. ¡No llevaba camiseta! Cierto, yo ya lo había visto sin camiseta en la piscina del hotel pero no me acordaba exactamente de cómo era. Vaya abdominales, vaya pecho, vaya...
- ¿Te molesta que vaya así?
- Debes de ser tonto - dije levantándome - ¿cómo me iba a molestar? Voy a ducharme.- él se rió y yo me levanté para coger mi pijama y mi neceser. No tenía pestillo, tampoco pensaba echarlo. Me miré en el espejo pero lo único que podía ver era a Louis sin camiseta y con esas calzonas que trasparentaban sus boxers de superman. Era guapísimo, perfecto. Ya lo había visto sin camiseta y había visto algunas fotos de él en boxers pero de eso a saber que voy a dormir con él, con ese pijama improvisado... me puse muy nerviosa. Me temblaba todo, tenía mucho calor y no dejaba de sonreír. Me duché y me puse un pijama de verano, el único que tenía, el único que no era improvisado. Eran unos shorts muy muy cortitos negros y una camiseta de tirantas ajustada negra con rayas blancas. Me dejé el pelo suelo, me lavé los dientes, me miré en el espejo por última vez y salí. Dejé las cosas en la maleta y vi a Louis metido en la cama pero sentado, tenía el móvil en la mano. Me metí en la cama y me pegué a él para ver qué estaba haciendo. Mi piel rozó la suya y me estremecí. De repente su móvil sonó. En la pantalla ponía "Liam", nos miramos sonriendo, descolgó y lo puso en altavoz.
- Hola - dijimos a la vez.
- Hola - contestaron muchas personas al otro lado - ¿estáis con el altavoz?
- Si
- Nosotros también.
- ¿Quiénes estáis? - preguntó Louis mirándome.
- María, Niall, Ari, Zayn, Carla y Liam - cada uno dijo su nombre como si lo tuvieran todo preparado.
- ¿Cómo estáis? - pregunté.
- ¿Por qué te fuiste? - dijo Ari, se le notaba la voz triste.
- Eso, debiste despedirte - dijo María.
- El por qué os lo expliqué en la nota - dije.
- En la nota ponía esto - dijo Carla - "Chicos no puedo estar con vosotros mientras lo de Ana y Harry esté tan reciente, me voy con Louis a despejarme. Os quiero xx" Y en español añadiste "Vigilad a esa zorra." - todas se rieron.
- ¿Qué significa eso? - preguntó Louis.
- Ya te lo explico luego. - le contesté - Serán sólo tres días.
- Me lo prometió - dijo Liam.
- ¿Cómo está Harry? - preguntó Louis.
- Desde que leyó la nota no sale de su habitación, no quiere vernos ni hablar con nadie - dijo María.
- ¿Y Ana? - pregunté, Louis me miró y me echó su brazo por los hombros.
- Está paseando - dijo Niall. Hubo un gran silencio.
- En dos días nos vamos - dijo Ari.
- ¿A dónde? - pregunté emocionada.
- A Londres - dijo María.
- ¿Con mis chicos? - preguntó Louis.
- Si, pero no estés celoso - respondió Ari - que yo no estoy celosa de que estés en Gandía con ella - nos reímos.
- Pero ¿cómo es eso? - pregunté.
- Los chicos nos dijeron que estaban cansados de estar en un hotel así que nos preguntaron si queríamos pasar el resto del verano con ellos en la casa que comparten todos en Londres - dijo Carla.
- ¿Qué han dicho vuestros padres? - pregunté.
- Que nos dejan siempre que vayamos con un adulto - nos reímos.
- Me alegro por vosotras - dije.
- No estés triste, nos veremos pronto - dijo Niall.
- ¿Cómo si os vais a Londres? - pregunté.
- Bueno, tenemos de colgar - dijo Zayn, miré a Louis extrañada.
- Adiós, os queremos - dijimos a la vez.
Louis apagó su móvil, eso me recordó que yo tenía el mío apagado... bueno, lo encendería mañana. Me dio un beso dulce y cálido en la frente y me susurró el "Buenas noches princesa" que me hizo estremecerme, me recordó al día del parque de atracciones. Le respondí con un "Buenas noches Superman" y apagó la luz. Me tumbé de lado e intenté dormir pero, como siempre hice la típica rutina de pensar en lo que había pasado a lo largo del día y, cómo no, acabé pensando en Ana y Harry. Ahí estaba en mi mente la imagen que había conseguido olvidar durante casi todo el día, ahí estaban Harry y Ana fundiéndose en un beso y yo poniendo caras con Louis viviendo ajena a lo que pasaba a mi alrededor. Lo tenía tan reciente que las lágrimas empezaron a resbalar por mi rostro, intenté no hacer ruido para que Louis no se enterara pero pareció en vano porque noté cómo se acercaba a mí. Las lágrimas no cesaban y notaba como él me rodeaba con sus brazos y me pegaba a él, me estaba abrazando. Mi corazón latía velozmente, se me iba a salir por la boca. Entonces noté un beso en el cuello y su respiración en mi oído.
- Si es necesario, volvemos mañana.
- No, he venido aquí para estar contigo tres días y eso es lo que haré.
Me dio un beso en la mejilla. Iba a darse la vuelta para seguir durmiendo pero se lo impedí, igual que impedí que se fuera de la azotea y me dejara sola. Cogí su mano e hice que me volviera a abrazar. Me sentía muy segura en los brazos de Louis, era una sensación extraña. No sabía por qué sentía eso, lo único que sabía era que cuando Louis se alejaba de mí el mundo se me venía encima y la realidad me aplastaba. Entrelazó sus manos con las mías, las lágrimas se secaron y el sueño me venció.

El sol entraba por las dos ventanas de la habitación, se escuchaban a las gaviotas y el romper de las olas. Me incorporé y vi que Louis no estaba a mi lado así que me levanté para saber qué estaba haciendo, a decir verdad a veces este chico me asustaba un poco. No me puse zapatillas porque en verano casi no las usaba y además se me olvidaron en la habitación de los chicos en Madrid. Salí de la habitación y caminé por el pasillo como un zombie, estaba agotada. El salón estaba iluminado gracias a que los grandes ventanales dejaban pasar la luz del sol.
- ¡Eh! Pero si se ha despertado la pequeña marmota - gritó Louis desde la cocina, me acerqué a la barra americana y me senté en un taburete - buenos días princesa.
- Buenos días zanahorio - seguía sin camiseta pero ya se había puesto el bañador para ir a la playa, colocó dos platos con tostadas y huevos fritos y dos vasos de zumo de naranja en la barra - ¿lo has hecho tú?
- El zumo era de brick, lo siento - respondió riéndose de mí.
- Imbécil - le pegué suavemente en el hombro.
- Sé que comes mucho pero es que a mí no se me da bien cocinar así que espero que sea suficiente.
- Esto es genial, tranquilo - le besé en la mejilla, se giró para beber un vaso de agua y me quedé embobada mirando su espalda ¿cómo podía ser tan perfecto, joder? Se giró, cogió una tostada, me cató que le estaba mirando el cuerpo de arriba abajo, sonrió con la típica sonrisa de chulito de "sé que te gusta mi cuerpo y por eso lo enseño" y me dio un sobre.
- Ábrelo, vamos - dijo al ver que lo miraba confusa. Eran varias entradas para un parque acuático muy famoso e importante en Londres, siempre estaba lleno así que me hizo mucha ilusión saber que tenía entradas. Me encantaban los parques acuáticos, oí hablar de él cuando estuve en Londres el año anterior pero me quedé con las ganas de ir, era uno de los mejores de Europa pero ¿cómo lo supo? Las saqué del sobre y las conté. Diez entradas. Miré a Louis, a las entradas, a Louis, a las entradas y de nuevo a Louis que sonreía de oreja a oreja. Me subí a la barra de la cocina y me bajé de un salto, no quise perder tiempo en rodearla, lo único que quería era abrazarlo.
- ¿Cómo supiste que quería ir? - no le di tiempo a contestar - ¿Por qué me las regalas?
- Pasado mañana es 14 ¿no? - preguntó después de reírse.
- Ajá - le miré esperando una respuesta.
- Pues por eso - sonrió - Ari me contó que te encantaban los parques acuáticos y que cuando fuiste a Londres el verano pasado, que por cierto luego hablaremos de eso, no pudiste ir porque estaba lleno así que las compré por internet - clavó sus ojos en los míos - esto es un adelanto de lo que te espera el 14.
- ¿Adelanto?
- Significa que habrá mas - dijo como si fuera tonta.
- ¡Tonto! - le volví a pegar. ¿Qué pasaba el 14? Me estaba poniendo nerviosa. A ver, mi cumpleaños era el 4 de octubre... ¿qué podría ser?

 

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