- Vente conmigo unos días a la casa de la playa de mis tíos.
Me miró con una cara inexpresiva, vacía. Noté que me sonrojé y me puse nerviosa. Intentaba pensar una manera de arreglarlo pero no podía pensar con claridad. Él bajó la mirada el móvil y comenzó a escribir.
- Si tú quieres claro - reí nerviosa.
Mi móvil sonó, había un asterisco en Twitter, señal de que alguien me había mencionado. ¿Quién? Lo miré y sonreí.
"Directioners! Estos dos se van de vacaciones!!! Gracias a @alejandra_stylik por invitarme xx" Adjuntó la foto nuestra con la cara divertida, qué vergüenza, ahora la vería todo el mundo.
- Nada me haría más feliz - añadió cuando comprobó que lo había leído.- ¿Cuándo nos vamos?
- Hoy - contesté levantándome de la cama. Me sentía de puta madre con Louis, estaba siendo la peor tarde de mi vida y gracias a él se convirtió en una de las mejores, Louis me hacía olvidarme de todo y de todos, me hacía pensar solo en nosotros y por eso lo quería mucho, muchísimo, ni siquiera sospechaba cuánto lo quería.
- ¿A qué hora? - preguntó sorprendido por mi decisión.
- Ahora mismo ¿por qué perder el tiempo?
- Me gusta tu nueva actitud - dijo Louis sonriendo - Llama a un taxi, ¡voy a hacer las maletas!
- Piensa que serán dos o tres días ¿vale? - le aclaré para que no se pasara con la ropa - Nos vemos en la recepción en media hora.
Salí con una sonrisa que se desvaneció cuando llamé a mi habitación para hacer las maletas. Zayn abrió, me abrazó y me dio un beso en la mejilla. Por suerte estaba solo en la habitación.
- ¿Qué haces aquí solo?
- Bajaron a tomarse algo al bar y me dejaron aquí por si volvías a por algo de comer.
- He venido a hacer la maleta.
- ¿Te vas? - preguntó asustado.
- Nos vamos, Louis y yo.
- ¿Qué? ¿A dónde? - Zayn estaba flipando.
- A la casa de la playa de mis tíos en Gandía, está a dos horas más o menos de aquí, volveremos en 2 o 3 días - le resumía todo mientras metía algunas cosas en el neceser. La maleta estaba prácticamente hecha ya que no la había deshecho al volver del otro hotel con Harry así que no tardé mucho además Zayn me ayudaba.
- Pero, ¿por qué? - dijo antes de que saliera por la puerta.
- Porque necesito pensar y si estoy sola puedo hacer una locura de la que me arrepentiré toda mi vida.
Salimos juntos de la habitación, él iba a bajar con los demás así que aprovechó para llevarme la maleta y despedirse de Louis.
- ¿Cuanto tiempo llevas esperando? - le pregunté a Louis nada más que llegamos.
- Poco - contestó - bueno, en verdad creo que 15 minutos.
- Es imposible que tardaras tanto en hacer la maleta - dije.
- Mis poderes zanahorianos me ayudaron - nos reímos - Pero si está aquí Zayn.
- Alejandra me ha contado todo, me ha costado entenderlo pero lo he conseguido. He venido a despedirme
- Alegra esa cara, tonto - dijo Louis - que sólo serán dos días, tres como mucho
- Os voy a echar de menos - nos abrazó.
- Oye, no les digas nada a los demás, he dejado una nota en mi habitación - le dije a Zayn antes de irnos - Dile a Niall que si entiende la parte en español no se lo diga a Harry ¿vale?
- De acuerdo - nos abrazamos por última vez - ¡disfrutad!
Estábamos en la puerta del hotel esperando a que llegara el taxi cuando una voz nos hizo girarnos.
- ¿Qué estáis haciendo?
- ¡Liam! - corrí a abrazarlo.
- ¿Os vais? ¿A dónde? - dijo mirando las maletas.
- A la casa de la playa de sus tíos - dijo Louis.
- ¿Qué? ¿Por qué? - preguntó Liam alterado.
- Es que necesito pensar Liam, y si Harry necesita tiempo para acostumbrarse a tener novia quizás se de cuenta que la tiene cuando no esté con ella.
- Pero...
- Liam, entiéndeme. - le interrumpí - Si me quedo sola puedo hacer una locura, necesito a alguien que me mantenga ocupada para no pensar en Harry y Ana. Se lo pedí a Louis porque vosotros tenéis novia y no os iba a alejar de ellas. - suspiré - Os he dejado una nota, tiene partes en español, dile a Niall que si lo entiende que no se lo diga a Harry. No digas a dónde vamos ¿vale? - acaricié su preciosa cara.
- Prométeme que no serán más de tres días
- Prometido - sonreí y le abracé.
- Podéis iros tranquilos, no diré nada - sonrió aunque en sus ojos había un brillo de tristeza, nos abrazamos y me besó la frente.
Me giré y vi que Louis metía las maletas en un taxi que acaba de llegar. Me acerqué al taxista para preguntarle si nos llevaba a Gandía pero dijo que no, que como mucho nos llevaba a la estación de autobuses. Eran las 22h, nos quedaba un largo viaje hasta la casa de mis tíos. Nos montamos en el taxi y miré atrás, ahí estaba Liam diciendo adiós con la mano. Se me partió el corazón. Estaba dejando atrás a mis mejores amigas, a mis hermanos y a mi novio, pero necesitaba hacerlo, necesitaba tomar el control de mi vida. Llegamos a la estación de autobuses, Louis pagó al taxista y compró los tickets del bus después de una larga discusión. Siempre nos pasaba lo mismo, es que me sentía incómoda cuando la gente me invitaba a cosas, no quería que Louis pensara que quería ser su amiga para que me pagara las cosas.
Nos montamos en el bus, tardaríamos 2h así que nos acomodamos en los sitios del centro. Era un autobús normal de toda la vida, con aire acondicionado y lleno de viejos.
Miré a Louis sonriendo y él me devolvía la sonrisa. Estaba feliz porque sabía que era una puta locura pero, aún así Louis se ofreció a llevarla a cabo conmigo y eso significaba mucho para mí. Al cabo de unas horas Louis me despertó, me había quedado dormida en su hombro y se me había caído un poco de baba, qué vergüenza. Me ayudó a salir del bus puesto que estaba medio dormida. Llamé a un taxi para que nos llevara a la dirección de mis tíos, tardó 5 minutos en llegar. Llegamos a la casa de mis tíos a las 1am, estábamos agotadísimos. Saqué las maletas del maletero mientras que Louis pagaba. Finalmente, me ayudó con las maletas.
- Te dije que si tú pagabas yo bajaba las maletas, has roto el trato - dije.
- Es tu casa ¿no? Yo me ocupo del resto - sonrió con aquella sonrisa de listillo que tan loca me volvía y fuimos al porche. La casa era preciosa, estaba en primera línea de playa por lo que el porche daba justo al mar. Había una mesa con 4 sillas, no les daban mucho uso, a decir verdad sólo las usábamos mi primo David y yo para mirar las estrellas cuando no podíamos dormir. Me agaché para coger la llave del felpudo e intenté abrir la puerta. Nada, no abría.
- A ver, déjame a mi - Louis se acercó y cogió las llaves. Nuestras manos se tocaron. Vale que no fuera la primera vez que pasaba, que Louis y yo ya teníamos confianza y siempre estábamos bromeando pero esta vez me recorrieron millones de escalofríos. Me quedé mirándolo embobada, notaba que estaba colorada. ¿Por qué? Joder, qué complicado era todo. - Ya está, si es que eres una torpe - la voz de Louis me sacó de mis pensamientos. Me revolvió el pelo, cogimos las maletas y entramos. La casa estaba sorprendentemente limpia, como si mis tíos se hubieran ido esa misma mañana. A la entrada se encontraba el salón, era muy grande, con dos sofás y una tele enorme. A la izquierda estaba la cocina, era la típica moderna de barra americana, me encantaba porque la barra daba al salón, no había una puerta que separara las dos estancias. Había un montón de fotos de mis primos y pude ver algunas mías de cuando era pequeña.
- ¡Qué cosita más graciosa! - dijo Louis, él también las vio. Había cogido una en la que tendría 7 años y estaba en la playa jugando con la arena - Si te hubiera conocido en ese momento ya me habría enamorado de ti - carraspeó - bueno, quiero decir que me hubiera enamorado de ti porque eras muy mona y... - intentó arreglarlo pero no pudo - no me hagas caso.
A la derecha del salón, detrás de los sofás, se encontraba el pasillo que distribuía las habitaciones. Había cuatro habitaciones, la primera a la derecha tenía dos literas; la primera a la izquierda tenía dos camas individuales, esa solía ser mi habitación cuando venía a veranear aquí, la compartía con David que era mi primo favorito, tenía un año más que yo y lo compartíamos todo, lo echaba de menos. Esa habitación estaba llena de fotos nuestras cuando éramos unos enanos, sonreí. La segunda a la derecha, era otra doble pero de camas individuales. La última era la única habitación matrimonial de la casa, las pareces eran blancas y la cama enorme, tenía dos grandes ventanas que daban a la playa, era preciosa.
- Aquí hay baño - dijo Louis desde la habitación de mi primo David.
- Perfecto - me miré en el espejo que había en la pared del cabecero de la cama, vi cómo Louis venía poniendo caras graciosas por detrás y me reí, la primera carcajada del día. Me giré y me asusté. Louis estaba muy cerca, me puse nerviosa, mi corazón se aceleró, mis ojos no podían para de mirar los suyos, tan azules, tan perfectos.
- ¿Dónde vamos a dormir? - preguntó, me echó su brazo por los hombros - ven - salimos de esa habitación y volvimos a la primera. - Las literas son muy chicas.
- Cierto - dije, deseaba dormir con él en la cama de matrimonio pero me hice la tonta - ¿Y si dormimos en las dobles?
- Me apetece dormir aquí - me llevó al final del pasillo, a la última habitación de la izquierda, la matrimonial.
- Buena elección Lou - estaba muy nerviosa pero me esforcé en ocultarlo ¿íbamos a dormir juntos? Él me sonrió, se fue al salón a por las maletas y las trajo. No estaba de broma. Me senté en la cama mirándola, era muy ancha así que no teníamos que dormir pegados.
- Voy a ponerme el pijama que estoy muerto - fue a por su maleta, sacó el pijama y se fue al baño. Me quede ahí sentada pensando. Esto era sólo el comienzo de tres días que marcarían mi vida para siempre.
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