domingo, 26 de febrero de 2012

Capítulo 27.

Desperté en el suelo exactamente como me tumbé, tenía la cara rígida por las lágrimas secas. Me dolía la espalda así que me levanté sin ganas, haciendo un enorme esfuerzo y me tumbé en el sofá. Miré el reloj, las 13:43h. Dios, había dormido muchísimo, normal, con todo lo que había llorado... Me quedé mirando a la mesa y vi las películas que trajo Harry. No iba a llorar, odiaba llorar así que en ese mismo momento me propuse no llorar más, me propuse aceptarlo y disfrutar como pudiera. Todo pasó demasiado rápido, de estar perfectamente pasamos a no estar. Me quedé allí, en el sofá esperando a que el tiempo pasara, a que me llevara al día siguiente y al siguiente, pero todo pasaba muy lento. Me levanté a comer algo, no tenía ganas de comer pero mis tripas rugían. Volví con la caja de cereales en la mano, cogía puñados y me los metía del tirón en la boca. Era de noche, sí, comía cereales. No quería prepararme algo, no tenía fuerzas. Llamaron a la puerta, no quería abrir, no quería hablar con nadie, no quería darle pena a nadie. Volvieron a llamar insistentemente, miré hacia la puerta con intenciones de abrirla con la mente pero obviamente no pasó nada. Dejaron de llamar, cogí más cereales y volvieron a llamar. Me levanté, estaba harta de oír la puta puerta y me dirigí hacia ella con los ojos cerrados. Abrí la puerta y antes de que pudiera darme cuenta de qué estaba pasando, unos brazos me abrazaron con la mayor fuerza del mundo. No sabía quién era, seguía con los ojos cerrados, no quería abrirlos. Se separó de mí y sonreí levemente, tan levemente que la sonrisa no llegó a mostrarse, se quedó en un intento.
- Vine en cuanto me enteré - dijo Liam dándome un beso en la frente.
- Un poco tarde.- dije distante ¿cómo podía tratar así a Liam? - Lo siento.
- No importa.
- Pasa, por favor.
Pasamos y nos sentamos en el sofá, había muchos cereales por el suelo, tenía unos pelos de loca y la casa estaba hecha un asco. Ese abrazo y ese beso que me había dado Liam había sido el primer contacto humano que había tenido después de la marcha de Harry. Nadie habló así que decidí romper el silencio.
- Gracias.
- ¿Por qué? - preguntó sonriendo.
- Por venir desde Londres para verme aun teniendo que dejar a Carla sola por unas horas, por ese abrazo y ese beso que tanto necesitaba, por estar ahí cuando más te necesito, por ser mi hermano mayor y por muchas cosas que te tendré que agradecer en el futuro.
- No hay de qué - sonrió dándome otro abrazo - para eso estoy y estaré siempre. He venido para pedirte una cosa muy importante para todos.
- ¿El qué?.
- Ven a Londres.
- No
- ¿Por qué?
- No quiero verle, sería incómodo y me ha hecho mucho daño.
- Él se fue, él tiene el problema, no tú. - hubo silencio - te echamos de menos, todo es gris sin ti y no pienso dejarte aquí sola.
- Me da igual.
- No te da igual, solo quieres aparentarlo para no sufrir más.
Hubo otro silencio, no sabíamos qué decir. Iba a llorar, me prometí que no lo haría pero eso me superaba. Antes de que la primera lágrima del día resbalara por mi rostro me abrazó muy fuerte e intentó calmarme.
- Vuelve con nosotros, te sentirás mejor. Pasa de él.
- No puedo, le quiero Liam.
- Dile eso, volved juntos y sed felices.
- Ya se lo dije pero no me creyó.
- No lo entiendo - ¿como que no lo entendía? Vino porque se había enterado de que Harry me había dejado pero ¿no sabía el por qué?
- No sabes por qué lo hemos dejado ¿verdad? - negó con la cabeza - Louis y yo nos besamos.
-¿Qué? - abrió mucho los ojos, estaba bastante sorprendido.
- Bebimos y... pasó - suspiré - Harry se fue por eso, porque odia a los mentirosos, me odia.
- Harry no te odia, odia lo que le hiciste porque te ama.
Quizás Liam tuviera razón, de todas formas ese odio me rompía el corazón, el alma y todo lo rompible.
- Vuelvo mañana - dije mirando al suelo.
- ¿Con nosotros?
- No, a Sevilla.
- Ven conmigo, estás unos días con nosotros, con las chicas, piensas todo muy muy muy bien, vamos al parque acuático y luego ya te vas a Sevilla si quieres.
- No soy tonta, no me dejaréis irme.
- Claro que no, pero podemos fingir que sí e ir detrás tuyo - nos reímos, por primera vez en un día reí. Liam me hacía sentir querida.
- Sé que quizás no te sirva de nada saber esto pero - me cogió las manos y me miró a los ojos - Louis mataría por verte y más desde que supo lo de Harry y tú, no es el mismo de siempre, te necesita para hacer bromas, para ser feliz - sonreí recordando la frase del cuarto de baño - Y bueno, las chicas... están que se suben por las paredes.
- Me las imagino - reí al pensarlo.
- Eh, te he hecho reír - dijo señalando mi boca.
- Me alegro de que estés aquí - le abracé. Ya había perdido todo, no me queda nada así que ¿qué iba a perder si iba?. Echaba de menos a mis niñas pero a Louis más, mi Louis, necesitaba verlo, necesitaba oír su risa, ver su sonrisa, sentir sus abrazos, necesitaba verlo, lo necesitaba a él.
- Iré contigo.
Me miró con una sonrisa de agradecimiento y orgullo que le llenaba toda la cara. Me levanté con dificultad y me dirigí a la habitación para coger las maletas, Liam me seguía. No las deshice así que solo tenía que meter el neceser y los regalos. Él cogió las maletas ya hechas y las sacó afuera mientras que yo estaba en el cuarto de baño. Fui expresamente para leer la frase, no quería irme sin verla de nuevo. Le hice un foto, quería llevarla conmigo por siempre. Salí de la casa echando un vistazo a todo, cerré y me monté en el taxi en el que Liam ya estaba dentro. Miré atrás pensando en todo lo que dejaba en esa casa, las risas, las sonrisas, los juegos, los piques, el beso con Louis, las emociones, los sentimientos... Pfff demasiado. El taxi nos dejó en la puerta de salidas del aeropuerto de Valencia, yo tenía mi billete en la mano mientras Liam sacaba el suyo ya que Harry se llevó el suyo cuando me abandonó. El avión no iba muy cargado ya que era casi de madrugada. Apoyé mi cabeza en el hombro de Liam, él me pasó un brazo por encima de los hombros y nos dormimos. La azafata nos despertó antes de aterrizar, habíamos dormidos las 2h que duraba el viaje. Liam conocía bien el aeropuerto así que no tardamos mucho en coger las maletas y salir de allí. Cogimos un taxi que nos dejó en la puerta de una casa de tres plantas con unas ventanas enormes. Todas las luces estaban encendidas así que supuse que estaban todos. Liam abrió la puerta, pasé lentamente y escuché cómo todos corrían a verme, todos menos Louis y Harry.
- ¡Alejandra! - gritaron las chicas mientras venían sonriendo para abrazarme.
- Eh, fea ¿mejor? - Zayn me abrazó y me dio un beso en la frente.
- ¡Te echábamos de menos! - gritó Niall  mientras me abrazaba.
- ¡Louis! - gritó Zayn a un volumen que jamás habría sospechado que pudiera alcanzar - ¡Mira quién está aquí! - me miró con una gran sonrisa. No tardé mucho en ver a Louis corriendo en mi dirección, había dejado lo que sea que estuviera haciendo para ir a verme. Lo esperé en el sitio con los brazos abiertos, no podía más lo necesitaba. Nos fundimos en un gran abrazo, me levantó del suelo y me dio muchas vueltas.
- Louis, me estoy mareando.
- No sabía que te llegaría a echar tanto de menos - dijo sin soltarme.
- Louis no sabes cuánto te he necesitado desde que te fuiste - dije llorando.
- Él también me necesitaba - me dejó en el suelo, nos separamos y se echó a un lado. Todos nos quedamos callado, hubo un silencio largo e incómodo. Lo vi. Más desmejorado que nunca y en pijama, ya debía de sentirse mal para no estar en calzoncillos. ¿Por qué estaba así? Él fue el que se marchó, él fue le que quiso acabar la relación. Me dolía verlo así, no era el Harry de siempre, estaba jodido.
- Bueno, Zayn y yo nos vamos a dormir - dijo Ari tirando de Zayn para que subiera por las escaleras.
- Si, nosotros también nos vamos a dormir - dijo Niall abrazando a María.
- Nosotros nos vamos - dijo Carla mirando a Liam.
Todos fueron subiendo a la planta de arriba.
- Suerte, pequeña zanahoria - me susurró Louis y me dio un beso en la frente.
Y así fue como me quedé sola con Harry. Fue muy incómodo, los dos estábamos demasiado desmejorados, los dos lo estábamos pasando muy mal. Le miré, él miraba al suelo quizás pensaba qué decirme. El silencio duraba ya unos minutos, la situación era más que incómoda. No iba a quedarme ahí toda la noche esperan a que se le ocurriera qué decirme. Me dirigí a las escaleras sin saber bien a dónde iba porque todavía no sabía la distribución de la casa, era muy tarde así que la vería al día siguiente. Tenía la intención de subir por donde se había ido Louis para preguntarle dónde iba a dormir, pasé por su lado pero no se inmutó. Subí el primer escalón y entonces noté como me agarraba del brazo, débilmente, sin fuerza.
- ¿Qué quieres? - pregunté enfadada.
- Hablar.
- Quise hablar contigo pero cogiste las maletas y te fuiste.
- Necesitaba pensar, entiéndelo.
- No puedo, pensaste solo en ti y me dejaste allí..
- No es verdad.
- Harry, por favor no soy imbécil ¿vale? El daño ya está hecho, ya es tarde para intentar arreglarlo - intenté soltarme pero me agarró el otro brazo y me rodeó en una especie de abrazo para que no me soltara, sus labios estaban pegados a mi oído. Podía oír su respiración, agitada y nerviosa. Sentí un escalofrío.
- Harry
- Escúchame, por favor - susurró - nunca es tarde...
- Harry no... - le interrumpí.
- ...para que sepas...
-Harry... - me interrumpió, no pude evitar escuchar con atención lo que dijo a continuación.

1 comentario:

  1. Nunca habia llorado al leer una novela pero este capitulo si que me mato .... me encanta asi que seguire leyendo !!!

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