sábado, 25 de febrero de 2012

Capítulo 24.

El sol se alzaba en el cielo de Gandía, de nuevo, se oían las gaviotas el romper de las olas y, de nuevo, Louis no estaba a mi lado. Fui a la cocina y allí estaba, preparando el desayuno sin camiseta, en bañador de rayas, despeinado y tarareando Stereo Hearts.
- ¿Hay algo mejor que empezar el día viendo tu sonrisa? - preguntó al verme.
- Si, empezar el día a tu lado - sonrió y se acercó para darme un beso en la frente. Desayunamos y nos sentamos en el sofá para ver el Twitter, los chicos ya habían llegado a Londres ¿cómo lo supimos? Sus tweets. Las chicas pusieron "En Londres con lo más bonito de mi vida". Niall y Zayn twittearon "Hogar dulce hogar" y Liam "En casa echando de menos a mis 2/10 de One Direction". Louis y yo nos miramos y sonreímos. Harry no twitteó nada y Ana simplemente puso "LONDRES". Me llegó una mención, era de Louis "@Alejandra_Stylik deja de espiar el Twitter de los chicos y vístete que hay que ir a la playa!"
- Tonto - le pegué suavemente en el hombro y fui a ponerme el bikini, opté por uno de cebra muy mono. Salimos de la casa y pusimos las toallas en el suelo, nos pusimos crema y nos tumbamos a tomar el sol.
- ¿Quieres la revancha? - preguntó Lou.
- Vale, pero juguemos al voleibol que es lo mío, así verás lo buena que soy - dije. Yo estaba en un equipo de voleibol, jugaba en una categoría por encima de la mía por lo que se me daba bastante bien.
- De acuerdo.
Fui a por la pelota de volei playa que había en la casa de mis tíos y empezamos a jugar, disfrutamos mucho y nos pusimos perdidos de arena por lo que fuimos a bañarnos, estuvimos en el agua muchísimo tiempo jugando a ahogarnos, a salpicarnos... todo era un juego con él, realmente me hacía feliz. Fuimos a comer al mismo bar del día anterior ya que a Louis le había encantado la paella y volvimos a la playa. Pasamos todo el día allí, fue estupendo. Cayó la noche así que entramos en el chalet y repetimos la misma rutina del día anterior solo que mientras que Louis se ducahaba yo estaba en el porche, mirando a la playa y pensando. Echaba de menos a todos, echaba de menos a Harry, su sonrisa, sus rizas, sus ojos verdes, su voz, sus manos sobre las mías, sus besos, sus abrazos, lo echaba de menos e él. Todo lo que había pasado era tan surrealista... de estar genial con Harry pasé a fugarme con Louis y ahora estaba en Londres con las chicas, los chicos y... con Ana. Quizás hubiera reaccionado demasiado mal, no estaba segura. Lo que tenía claro es que no me merecía sufrir más, pero al pensar en Harry... ¿por qué me hizo eso? Si quería a Ana ¿por qué me pidió salir? No entendía nada. Cuando estaba a punto de echarme a llorar su voz me sacó de mis pensamientos.
- ¿Qué haces? - se sentó en una silla que había a mi lado, esta vez sus boxers tenían la bandera de Estados Unidos, llevaba un cerveza en la mano.
- Pensar - respondí mirando hacia el mar.
- Pensar debería estar prohibido, debería ser ilegal - bebió un poco, sonreí.
- ¿Me pasas una?
- Eres menor de edad, olvídate de beber - dijo con una voz ridícula - eso es lo que diría un adulto responsable - nos reímos - toma - dijo alcanzándome su botellín y levantándose a por otro, bebí.
- Gracias.
- ¿Sabes? - dijo mientras que se sentaba - Nunca creí en el destino hasta que te conocí - le miré, hubo silencio. - Sí porque cuando te vi, cuando hiciste la broma de las zanahorias... sentí que ya te conocía de antes, que ibas a cambiar mi vida en algún sentido y no me equivoqué.
- Vaya - dije - la cerveza te hace estar serio.
- Es que si me pongo a pensar encuentro varias casualidades - dijo mirando hacia el mar, ignorando lo que había dicho - Además de que nos parecemos bastante físicamente y somos idénticos en cuanto a la forma de ser; mi cumpleaños es el 24 y el tuyo el 4, tu número favorito coincide en las dos fechas y si los restas da 20 - le miré sorprendida ¿cómo sabía que el 4 era mi número favorito? - Mi mes es el 12 y el tuyo el 10, el número uno coincide y si los restas da 2 - hizo una pausa para ver si lo seguía - y si divides 20 entre 2 te da 10.
- ¿Y qué?
- El 10 fue el día del concierto, ahora mismo One Direction son diez personas contándoos a vosotras y - señaló al número de al lado de la puerta - esta casa es el número 10 de esta calle - le miré sorprendida, bebió - y, bueno, está lo de Doncaster. Todo eso me hace pensar en que estaba escrito que nos conociéramos, que el destino ya lo tenía pensado.
[Narra Louis]
El sonido del mar me tranquilizaba, me relajaba, me ayudaba a pensar con claridad y a abrir mis sentimientos. Estábamos sentados muy juntos, estábamos serios y pensativos. Joder, qué efectos más raro tenía la cerveza en nosotros. La miré. Estaba preciosa en ese pijama de rayas tan ajustado, con el pelo suelo recién cepillado, miraba hacia el mar y bebía a morro del botellín. Qué sexy, todo en ella era sexy. "Ni se te ocurra Louis, saca esa idea de tu mente" me decía a mi mismo. Era mi amiga, punto. Me miró y se empezó a reír, la risa más bonita que había oído jamás, era música perfecta para mis oídos.
- ¿De qué te ríes?
- Eres todo un filósofo intelectual - se reía cada vez más - Nunca pensé que fueras a pensar algo tan serio y coherente.
- Así que pensabas que era un tonto.
- No he dicho eso - dijo riéndose.
- Si lo has dicho - empecé a hacerle cosquillas.
- ¡Mentira! - no paraba de reírse, tenía muchas cosquillas. Era perfecta en todos los sentidos.
- Verdad.
- Que no. - me dio uno de esos golpes suaves que me daba en el hombro cada vez que se picaba.
- Te vas a enterar - salió corriendo y entró en la casa. La seguí y corrimos alrededor del sofá, finalmente, acabó tumbada en el sofá conmigo sentado a su lado poniéndome las piernas por encima. Le agarré de la muñecas con una sola mano - Como me vuelvas a pegar sufrirás las consecuencias.
Alejandra intentaba deshacerse de mí pero no podía. Con tanto movimiento acabé tumbado encima de ella, los dos reíamos sin parar, ese sí era el efecto que solían hacer las cervezas.
- Louis, suéltame
- Tu me has pegado, toca aguantarte - se incorporó, su cara estaba muy cerca a la mía.
- Ya verás cuando consiga soltarme
- JÁ - hice una risa sarcástica - ¿qué va a hacerme una enana como tú? - La quería demasiado. Sin darme cuenta, nuestras caras se quedaron muy cerca. Sonreíamos y jadeábamos por la gran actividad física que estábamos haciendo.
- Eres el mayor imbécil que me e echado a la cara, Tomlinson.
- Aprendí de ti - le saqué la lengua.
- Tonto.
- ¿Qué? ¿Me has dicho tonto? Ah, es porque quieres que te haga más cosquillas ¿no?
- ¡No, por favor! ¡No lo hagas! - todavía no había empezado y ya se estaba riendo, esta chica era increíble, cada segundo la quería más. Seguíamos sonriendo, no podía apartar mis ojos de los suyos tan verdes o ¿tan azules?, no sabía bien de qué color eran, solo sabía que eran igualitos que los míos. Estábamos a escasos milímetros. Sería inútil mentiros, mataba por besarla, por besar esos labios carnosos pero no podía hacerle eso Harry.
- Lo haré si me pegas otra vez.
- Vale, vale no te pego.
- Mmm - dije - no te haré cosquillas por esa carita tan mona que pones.
- Es que no hay quien pueda con ella, soy irresistible - reímos pero por dentro pensaba "y tanto que lo eres, no sabes cuánto". Nuestros ojos se encontraron y un escalofrío me recorrió de arriba a abajo. Pensé en todos los momentos que habíamos vivido juntos hasta ahora ¿mi favorito? El día del parque de atracciones, el momento que pasamos en la Mansión Encantada, cómo me abrazaba... Bueno, el beso en la primera fiesta estuvo bien pero estaba borracho así que no me acordaba de lo que sentía. Joder, estaba coladísimo y sentía un impulso enorme. Quise controlarlo pero no pude, el corazón mandó sobre mi cerebro en esos momentos. Me acerqué más a ella, miré su sonrisa, no había desaparecido. Sólo nos separaban milímetros. Una parte de mí me decía "Hazlo Louis, ahora o nunca" pero la otra decía "No lo hagas, piensa en tu calabacita". No sabía qué hacer así que decidí hacer caso lo primero. Me acerqué un poco más, su cabeza estaba apoyada en el reposa brazos del sofá, yo estaba encima de ella con su cabeza entre mis brazos y sus piernas entre las mías. La distancia entre nuestros labios era mínima así que no costó mucho vencerla. Nuestros labios se juntaron en un tierno pico, nos apartamos rápidamente y nos miramos.

1 comentario:

  1. ahhhhhhhhh !!!!! tu si que me quieres matar de un ataque no? este capitulo me encanta ... :D seguire cn los otos capitulos jaja a por cierto adoo como escribes :3

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