- ¿Qué haces aquí? - pregunté sonriendo - Pensé que estabas en Londres con los demás.
- Me quedé en Madrid un día más esperando a que volvierais, Louis me trajo - dijo Harry señalándolo, estaba sentado en la cama.
- Bueno, ya te lo explicará él - dijo Louis levantándose y viniendo hacia mí - Me voy a Londres.
- ¿Qué? - pregunté confusa - Pero si solo hay dos billetes, somos tres.
- Harry te explicará todo - me abrazó y añadió susurrando - No sabe nada del beso, tranquila.
Nos separamos y abrazó a Harry. Me encantaban los momentos de Larry, me entristecí bastante cuando me enteré hace tiempo de que Harry se había comprado una casa y que iban a vivir separados, el mundo se me cayó encima. Pero, por lo visto, tenía una casa todos juntos en las que pasaban los veranos y ésa era la casa en la que íbamos a estar todos. Louis salió, metió las maletas en un taxi que lo llevaría a Valencia para volar a Londres. Hazza y yo nos quedamos solos en la habitación. Reinaba el silencio, sólo sonreíamos. Ya no me importaba lo de Ana, sólo me importaba él, nosotros. Harry me miró, me cogió como una princesa, me dio vueltas, me soltó en la cama y se tumbó a mi lado.
- ¿Me vas a explicar todo esto?
- Es muy simple, sabía dónde estabais porque Louis me llamó diciendo que se sentía culpable, que no quería que me enfadara con él por esto. Así que nos acordamos del San Valentín de verano y lo preparamos todo.
- Ahora explícame lo del San Valentín de verano.
- Es que a nosotros no nos gusta demostrarle a nuestras chicas lo mucho que las queremos un día al año, no gusta hacerlo siempre pero hay 12 días al año en los que nos esforzamos más.
- Los 14 de cada mes - terminé su frase.¡no
- Exacto - me revolvió el pelo - Y bueno, los regalos han sido pensados por Louis y por mí. Ari nos contó que siempre habías querido ir al parque acuático así que mientras vosotros estabais aquí, yo las compré por Internet. La fecha es abierta así que vamos cuando tú quieras.
- Cuanto antes mejor.
- Eres una enana - me reí y le di en el hombro. Se acercó, me dio un beso de esquimal y se quedó mirando, me acerqué y le besé. Cuánto echaba de menos sus besos.
- Si no me equivoco, luego te dio los CDs ¿no?
- Ajá.
- Todos te los he regalado yo menos el de Gym Class Heroes que quiso añadirlo él porque decía que era algo vuestro, algo que solo los dos compartíais - sonrío. Adoraba su sonrisa, esos hoyuelos tan monos que se les hacían a los lados... puff me daban ganas de morderlos. - Después te dio el bikini ¿verdad?
- Si - sonreí.
- Pues ese es un regalo suyo, quiso regalarte algo de su parte además del CD.
- Aquí lo tengo - se lo enseñé.
- Es precioso - sonrió al verlo, supuse que me imaginaba con él - Te lo compró así porque sabía que era tu color favorito y, bueno, tiene la misma forma que el de leopardo porque te queda muy bien, te realza tus - me miró de arriba abajo - tus curvas - sonrió pícaramente.
- Yo sí que te voy a realzar las curvas - le acaricié los rizos y le besé la nariz. - ¿Y los billetes?
- Ah, sí - se tumbó boca arriba con el brazo extendido, apoyé la cabeza en su pecho y me abrazó - Esos dos son nuestros, nos vamos cuando queramos ya que la fecha está abierta, tienes plaza en cualquier vuelo.
- ¿Cómo se va Louis? - no paraba de pensar en él, ya me había imaginado volar a Londres con él.
- Con el billete que yo tenía guardado desde que los compramos - sonrió mirando al techo - ¿cuál era tu último regalo?
- Tú
- Yo - me miró - vine de madrugada y Louis y yo lo preparamos todo mientras dormías.
- Sois los mejores.
- Te mereces eso y mucho más, te mereces todo lo del universo y cuando pueda comprarte la Luna, la tendrás.
- Eres un tonto romántico.
- Soy un tonto romántico enamorado y sexy - sonreí y nos besamos, este pintaba ser el mejor día de mi vida - Y ¿qué sería San Valentín de verano sin un plan romántico?
- ¿Qué has preparado? No se si quiero saberlo - se levantó y buscó algo en sus maletas. Estaba pasando el mejor día de mi vida con mi amor verdadero, con mi novio y gracias al mi mejor amigo. Miré a Harry y de pronto las imágenes de los sucedido anoche se colaron en mi mente. Un sentimiento de culpabilidad me invadió por completo. No quise pensar más en eso y no lo hice, Harry se dio la vuelta y me enseñó una bolsa.
- Luego lo verás - se sentó en la cama y le abracé. Acabé tumbada en la cama con él encima, el tiempo parecía haberse parado, no importaba lo que pasara en el exterior, solo importaba lo que pasaba en esa habitación, solo importábamos nosotros. Así estuvimos horas. Riendo, hablando, besándonos, picándonos. Se quitó la ropa y se quedó en boxers, cuánto echaba de menos verlo así. Louis era perfecto pero Harry... Harry era Harry, Harry era mío. Me quería aunque se hubiera liado con Ana y yo le quería a él aunque me hubiera liado con Louis. "Sal de mi cabeza" me decía a mí misma, no quería pensar en eso. Salimos de la habitación y nos fuimos a la cocina a comer algo. Nos sentamos en el sofá, yo en pijama, él en boxers y la gente de la playa mirándonos a través el ventanal.
- ¿Quieres saber qué hay en la bolsa o no?
- No tenías ni que preguntarlo.
Abrió la bolsa y sacó cuatro películas, cuatro, mi número favorito.
- ¿Algo mejor que ver películas de amor en San Valentín? - dicho esto se levantó, cogió una de las películas y la puso sin decirme de cuál se trataba. Era Love Actually, típico de Harry. Era su peli favorita. Mientras que empezaba, miré las otras, eran Querido John, El Diario de Noah y Notting Hill. No me iban las pelis románticas pero lo importante era la compañía, se había currado mucho las cosas para hacerme feliz, era la suerte de mi vida. Se sentó a mi lado y nos abrazamos. No hablábamos, escuchábamos atentamente, bueno, en mi caso lo intentaba porque me costaba pillar todas las cosas en inglés. Hicimos palomitas de las que trajo Louis por si nos entraba hambre de noche o esa era la escusa que me contó. La siguiente peli que pusimos fue Notting Hill, la elegí yo. La había visto una vez en el colegio en la clase de inglés, nunca la había acabado. Me recordaba un poco a nuestra relación, nuestro encuentro casual, nuestra relación complicada... Y así se nos escapó la tarde, viendo pelis abrazados, besándonos, comiendo palomitas y disfrutando el uno del otro. Miré el reloj cuando terminamos de ver la última peli, las 22:24h. Quedaba poco para que este día tan perfecto acabara. Louis nos llamó cuando llegó a Londres para decirnos que estaba bien y todo eso, fue una tarde entretenida. Estábamos cansados así que nos fuimos a la cama, me senté y observé a Harry. Su estúpida manía de dormir en boxers era estúpidamente irresistible, era parte de su encanto. Nos tumbamos, apagamos las luces, se pegó a mí y me susurró un dulce "Buenas noches cariño", me giré, le besé y le respondí con un "Buenas noches vida mía". Me dormí rápidamente, no quería que mi cabeza se pusiera a pensar en otra cosa que no fuera Harry así que no quise darle tiempo.
Me desperté, hacía mucho calor. Miré a Harry, seguía dormido. No tenía nada que ver con Louis, él se levantaba temprano para aprovechar el día al máximo y éste dormía todo lo posible. Me levanté intentando no despertarlo, entré en el servicio, me lavé la cara y vi la frase reflejada en el espejo. Louis. ¿Por qué siempre estaba en mi cabeza? Salí, crucé el pasillo y me hice unos cereales. Me senté en el sofá y busqué algo interesante en la tele, dejé la MTV, estaban poniendo videoclips y buena música. Tenía ganas de ir a Londres. Londres en sí no me hacía ilusión porque estuve allí el año pasado, lo que me hacía ilusión era ver las chicas, a los chicos, a mi mejor amigo. Me recosté y me puse a pensar, no quería pero era inevitable. Pensé en Ana, en Louis, en el beso, en Ana, en Louis y de nuevo en el beso. ¿Por qué no pensaba en la tarde que pasé con Harry? Quería pensar en eso pero era obvio que mi cerebro no. Iba a empezar a llorar, no quería, me negaba. Todo en mi cabeza se repetía en el mismo orden Ana, Louis, beso, Ana, Louis, beso, hasta que ya solo pensaba en el beso. ¿Me sentía culpable? ¿Cómo era posible? Estaba claro que traerme a Louis a a la casa de la playa fue el mayor error que había cometido en mi vida pero fui feliz mientras lo cometía.
- ¿Qué te pasa? - Harry estaba detrás de mí.
- Nada, tonterías.
- Si estás así no son tonterías.
- No pasa nada en serio - cuando le miraba a la cara lo único que pensaba era en el beso.
- Dime qué te pasa, por favor.
- Verás - me senté y el se sentó a mi lado.
- Espero que la frase escrita al revés en la mampara para que se refleje en el espejo no tenga nada que ver.
- No te enfades con Louis.
- No, dime.
- Estaba en el porche pensando en ti y en Ana y Louis vino con unas cervezas, nos pusimos a pensar y nos picamos...
- Dime que no pasó lo que estoy pensando - me clavaba la mirada, una mirada que me dolía como si me estuvieran apuñalando.
- Lo siento - le miré - no quise que pasara.
- ¿Le quieres?
- Te quiero a ti.
- Si me quisieras no le hubieras besado.
- Harry no es enfades.
- ¿Cómo no me voy a enfadar? - se levantó y comenzó a dar vueltas por el salón.
- Fue un beso sin sentimientos - intenté explicárselo - Tú te besaste con Ana dos veces y aquí me tienes, a tu lado y sin enfadarme.
- No es lo mismo.
-¿Que no es lo mismo? - alcé la voz - ¿Cómo es posible que esté pasando esto?
- No, no es lo mismo. Yo te quiero.
- ¿Y yo a ti no? Harry por favor, no digas tonterías.
- Si me quieres ¿por qué le besaste? - hubo un silencio, me miraba con los ojos muy abiertos, con una mirada muy impaciente que esperaba una respuesta.
- No lo sé - miré al suelo - necesitaba aclararme.
- O sea, que dudabas.
- No entiendo por qué te pones así - le miré igual que él me miraba a mí - Tú te besaste antes con Ana y por eso es por lo que me vine aquí.
- Y te trajiste a Louis contigo.
- No me hagas esto, Harry. - hubo un gran silencio.
- Me voy - me levanté y me fui corriendo a él. Lo había conseguido, me había hecho llorar, me había hecho sentir culpable. Le supliqué que se quedara conmigo, que no me dejara sola. - Necesito tiempo.
- ¿Qué? - pude sentir cómo mi corazón se rompía en mil pedacitos, no me lo podía creer. Si me iba a dejar me quedaba en España, ¿qué pintaba yo en Londres con mi ex novio? No me iba a quedar allí sufriendo.
- Necesito pensar - me miró - Necesitamos pensar, aclararnos.
- Yo ya he pensado, lo tengo todo muy claro.
- Has pensado en él, le quieres a él.
- ¿Cuándo comprenderás que te quiero a ti, joder? - grité.
- Sabes qué es lo que más odio ¿no? - asentí - Se acabó, Alejandra - dijo con un hilo de voz casi inexistente. Se fue por el pasillo, yo me quedé allí, sentada en el suelo llorando. No me podía creer cómo había cambiado todo de la noche a la mañana. Apareció con sus maletas, abrió la puerta, se giró, me miró y se fue. Se fue. Esa imagen se atascó en mi pensamiento. Era gilipollas, había perdido a Harry. ¿Un tiempo? ¿Para qué engañarnos? Estaba claro que todo había acabado en ese momento, en el que el me miró y cerró la puerta. Millones de imágenes pasaron por mi cabeza, millones de sentimientos, millones de experiencias y todo sobre Harry. Llevaba años enamorada de Harry, desde que era directioner. Siempre que twitteaba algo respondía hasta que se me cayeran los dedos de tanto teclear para que, por lo menos, supiera que existía. Nunca me respondió. Ahora que sabía que existía, ahora que había hecho mis sueños realidad, le había hecho daño. Recordé la sensación que tuve la primera vez que besé a Harry, esos nervios, ese deseo, la primera vez que lo vi, la primera vez que lo hicimos... Las lágrimas brotaban sin parar. Era masoquista, por más que me hacía daño no quería parar de pensar en él. Me dolía la cabeza de tanto llorar, estaba casi afónica y tenía la cara roja de rabia y del esfuerzo del llanto, estaba llorando enmorecida. De vez en cuando, me levantaba, miraba por la ventana para ver si volvía y me sentaba de nuevo en el suelo al ver que no había ni rastro de él. La noche se apoderó de Gandía, la casa estaba oscura, no tenía fuerzas para levantarme y apagar la luz, no tenía fuerzas para abrir los ojos, no tenía fuerzas para nada. Sin duda, era el peor día de mi asquerosa vida. Estaba todo perdido, él era mi todo. Todo por un beso, un estúpido beso que mi corazón decidió dar. Sabéis qué era lo que más odiaba Harry ¿no? A los traidores, a los mentirosos. Yo le había mentido, le había ocultado la verdad, le había traicionado. Me tiré en el suelo y esperé a que mi cuerpo hiciera el resto por sí solo, a que el sueño se apoderara de mí sin oponer resistencia.
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