viernes, 16 de marzo de 2012

Capítulo 41.

Unos rayos de sol muy débiles entraban por la ventana de la habitación de Louis. Estábamos abrazados en la cama, él acariciaba mi pelo y yo su pecho. Entonces me di cuenta de que había un papel en el suelo.
- ¿Qué es eso? - pregunté señalándolo.
- ¿El qué? - se incorporó, lo miró, se levantó, lo cogió y volvió a la cama - Es una carta que te escribí en París después de haberte dejado.
- Léemela por favor.
- Pero si es muy tonta.
- Por favor Louis - puse cara de niña chica porque sabía que no se resistía, resopló, abrió la carta y sonrió.
- ¿Segura?
-  Sí, empieza - sonreí y resopló de nuevo.
- Vamos allá - suspiró para relajarse - Hoy he decidido lo que quiero en mi vida. Sabes que soy un inmaduro, que nunca querré crecer pero, si te digo la verdad, no me importaría madurar a tu lado. Sabes que soy de los que no piensan en el futuro, que mi prioridad es el presente pero ya sé cual quiero que sea mi futuro. Quiero salir por el centro con los chicos o trabajar con ellos, volver a casa agotado, entrar en el salón y que tú estés ahí esperándome con las mejores de tu sonrisas. Quiero levantarme los sábados por la mañana, ir a la cocina y que me des un beso de buenos días con sabor a té de Yorkshire. Sí, tomaremos té de Yorkshire pero sólo los sábados por la mañana, será una de nuestras costumbres. Quiero poner "Louis y Alejandra Tomlinson" en el buzón. Viviremos en un 4º, 4ºD concretamente, 4º por ser tu número favorito y D de demostrarte cada día que no hay nadie que te quiera como yo. Los viernes por la noche veremos pelis de miedo, no importa cuál porque pienso besarte desde que aparezca el título hasta que acaben los créditos finales. Nuestra habitación será blanca pero no se verá porque estará forrada con todas nuestras fotos. Estoy hablando de un apartamento pequeño donde solo quepamos tú, yo y el pequeño Tom. - sonrió emocionado - Sí, nuestro hijo se llamará Thomas Tomlinson pero le diremos Tom.- carraspeó - Quiero poder acostarme junto a ti y decirte mil veces cuanto te quiero, quiero poder hablar de todas las cosas de la vida sin tener que sentir vergüenza ni temor a que me dejes por eso, quiero que alguien como tú me quiera por lo que soy sin esperar más de mí, quiero que me enseñes a quererte como nunca aprendí, quiero que me digas la verdad sin excusas, quiero cambiar mis abrazos a la almohada por ti, quiero escuchar de tus labios que me necesitas, quiero poder decirte que por más insano que suene, podría morir por ti, quiero tenerte cerca de mí, quiero sentir tu amor, quiero que me robes un beso, quiero que me abraces sin que yo me lo espere y quiero oír un 'te quiero' de alguien especial, de ti. Lo he planeado todo pero no te preocupes porque si no te gusta no importa, lo cambiamos todo: viviremos en una urbanización, no veremos pelis, nada de fotos por las paredes, tomaremos colacao en vez de té de Yorkshire... No importa porque, como ya te he dicho, sea donde sea, sea cuando sea, no importa lo que pase, solo pongo una condición: que sea contigo. 
- Dios Louis, es preciosa - me sequé una lágrima - te quiero mucho ¿vale? nunca lo olvides.
- Entonces te ha gustado ¿no?
- Lo único que tengo que objetar es que, según estudié en genética, lo más probable es que tengamos gemelos porque mi padre y mis tíos son gemelos y tus hermanas Daisy y Phoebe también lo son.
- Bueno pues entonces viviremos en un apartamento donde quepamos tú, yo, Tom y Harry - sonrió.
- ¿Y si son niñas?
- Las llamaremos Hija de Louis 1 e Hija de Louis 2 - nos reímos.- ¿quieres desayunar?
- Como si no me conocieras - sonreímos, nos besamos y nos levantamos de la cama - ¿Me dejas tu camiseta?
- Claro - me tiró la camiseta que yo le regalé a la cara y se rió.
- Al final te llevarás un puñetazo y todo - me la puse, olía a él. Era un olor difícil de describir, olía a plátano y naranja o plátano y manzana, era un olor muy raro pero a la vez me encantaba. Salimos de la habitación y me senté en el sofá mientras olía y escuchaba cómo Louis preparaba tortitas, una vez echas me aparté cuatro y les eché mucha nutella.
- No veas como comes - dijo Louis riendo.
- Eso es algo a lo que deberías acostumbrarte - mojé un dedo en la nutella y le maché la nariz.
- Límpiamelo ahora mismo - dijo poniéndose muy recto, como si estuviera enfadado. Me acerqué y se lo quité con un beso - muchas gracias, eres muy considerada - me reí - ahora nos vestimos y volvemos con los chicos que me echarán de menos ¿vale?
- Eres un creído.
- Corrección, un payaso creído al que amas con todas tus fuerzas - nos besamos, ojalá estos momentos solos no acabaran nunca, eran tan bonitos, tan perfectos... - venga, vamos a vestirnos - me dio en el culo.
- Louis, ya te he advertido una vez, como te pases de listo te pego.
- Como te pases de listo te pego - imitó mi tono de voz haciendo movimientos raros, fui a por su peluche zanahoria y le pegué con mucha fuerza - ¡eh!
- Te he avisado y no has parado - sonreí con una sonrisa de listilla enorme. Entramos en la habitación y me metí en la ducha, Louis se unió provocando que la ducha durara 1h, un tiempo en el que no paramos de reír y jugar con el agua y el champú. Al salir, caí en que no tenía ropa limpia así que Louis me dejó unas bermudas beiges y una camiseta del Leeds Festival, me puse los tacones que llevaba la noche anterior, eso no importaba. Salimos del apartamento y fuimos paseando hasta la casa de los chicos con las manos entrelazadas, por el camino nos pararos algunas fans y nos pidieron fotos pero no fue nada del otro mundo. Cuando llegamos todos estaban limpiando la casa, eran las 13h, Harry se pondría a cocinar pronto así que aproveché y subí a ponerme mi ropa.
- Alejandra - Harry entró en la habitación, yo estaba en ropa interior - vaya, que sexy estás por la mañana ¿no?
- ¿Tienes problemas mentales? - pregunté sonriendo pero intentando ser borde para que se fuera.
- Si me vas a recibir así cada vez que venga a preguntarte qué hago de comer avisa y me pongo guapo - se acercó y me besó en la mejilla, vio la ropa que me había prestado Louis encima de la cama - Esto es de Louis.
- Sí - dije con naturalidad - es que no tenía ropa limpia en me dejó esto para venir para acá.
- ¿Estás loca? ¿Te has acostado con él?
- ¿Eres idiota no? Pues claro que lo he echo, es mi novio.
- ¿Pero acostarse de hacerlo? - asentí - ¿Y luego os duchasteis juntos?
- Ajá. - dije riendo - Ahora, si me disculpa el Señor Cotilla, me gustaría vestirme con mi ropa para ir a comer lo que usted debería estar preparando. - me obedeció y nada más que salió entró Louis.
- Deberías bajar así - dijo apoyado en el marco de la puerta - ese conjunto de lencería es muy sexy.
- En fin - suspiré - haré como si no hubiera oído nada. Toma la ropa que me has prestado, ve a echarla a lavar.
- No me voy - negó con la cabeza - quiero ver como te cambias - le saqué la lengua y me puse unos shorts y la camiseta de "NO! Jimmy protested" - me gustas más sin ropa pero así también estás muy sexy.
- Anda, deja de hacer el idiota y vamos con los demás - nos besamos ahí, apoyado en el marco de la puerta, un beso dulce pero con pasión, como solían ser los nuestros. Le abracé muy fuerte, Louis era demasiado abrazable, parecía que su cuerpo había sido hecho para ser abrazado. Nos separamos suavemente, sonreímos y bajamos con las manos entrelazadas. La mesa ya estaba servida, hoy tocaba comer espaguetis. Algunos se los comían con nata, otros con boloñesa y otros a la carbonara pero yo era muy rara en ese sentido y me gustaba comerlos con boloñesa y bechamel.Se me había olvidado coger coca-cola pero ya estaba sentada así que le pedí a Louis que me trajera un vaso porque estaba de pié.
- Eres el amor de mi vida - le empecé a hacer la pelota.
- ¿Qué? - mierda, no se enteró así que opté por pedírselo directamente.
- Que me pases la bebida, sordo. - dijo algo así como "te quiero" pero no me enteré bien - ¿qué?
- Que si quieres hielo, sorda - me guiñó un ojo y sonreí. Después de comer hicimos lo mismo de siempre, nos tumbamos en el sofá a echarnos un larga siesta. A Louis y a mí no nos gustaba dormir por la tarde, nos gustaba aprovechar el tiempo lo máximo posible, así que aprovechamos para actualizar el Twitter, yo tenía más de 100.000 seguidores y iban subiendo de diez en diez. "Siento no haber twitteado desde el 22 pero es que he estado muy ocupada, lo siento xx". En seguida recibí muchas menciones pero solo respondí unas pocas, por ejemplo "Hola, ¿cómo estás? xx" me encantaba que fueran así de normales conmigo así que siempre que veía esa pregunta la respondía con "Hola, muy bien cielo ¿y tu? xx". Leí cosas como "¿Cómo os va a Lou y a ti?", "Llevamos mucho tiempo sin saber nada de Louisandra ¿cómo estáis?" o "¿Para cuando otra foto de Louisandra?". Obviamente, también había gente que me odiaba pero a ellos simplemente le respondía con "Vale, te quiero xx". Entonces recibía más halagos por parte de las que me querían. Mi blackberry sonó, eso significaba que me había llegado una mención de alguien que conocía, la miré y sonreí. "Eh! @Alejandra_Stylik estoy tumbado al lado tuyo en el sofá, estás muy sexy xx", le seguí el juego "Ahora que lo dices, me he fijado en ti y la verdad es que eres muy sexy... me atraes xx" en seguida me respondió "Estoy siendo lentamente seducido por tu melena ondulada... xx." Me reí, lo miré pero se hizo el loco y le respondí "Lo sé, la cuido especialmente para seducirte xx." Mi blackberry volvió a sonar, me había llegado otra mención pero me costaba encontrarla entre tantos tweets de directioners diciendo lo monos que éramos, entonces la vi "¿Por qué no te desconectas y me besas? xx". Sonreí y lo miré, él seguía mirando hacia el jardín como si no estuviera haciendo nada. "Me parece buena idea xx." Y por último twitteé "Me ha encantado hablar con vosotros pero mi novio reclama mis besos, os quiero xx". Me giré hacia Louis, me tumbé entre sus brazos y nos besamos. Nada de picos, a nosotros nos iba eso de mezclar saliva en besos largos, besos en los que nos separábamos sonriendo para coger aire y volvíamos a juntar los labios hasta vaciar nuestros pulmones.
- ¿Qué te parece si nos vamos a la piscina? - dijo juntando nuestras frentes.
- No tenéis piscina.
- ¿Ah no? ¿Qué hay de la que compré en España?
- Pensé que la habías dejado allí.
- De eso nada, soy impulsivo pero el dinero no me gusta perderlo. - nos besamos - Ve poniéndote el bikini mientras que yo la inflo y la lleno - me levanté y me dio una palmada en el culo, me giré y le sonreí. Subí a la habitación de Louis y me puse el bikini de leopardo. Miré al cielo, estaba nublado, el tiempo de Londres era jodidamente inestable. Aún así no dudé en bajar con el bikini puesto, me apetecía bañarme con mi chico.
- ¿Todavía no has terminado? - estaba tumbado en una tumbona con la piscina medio vacía - eres un debilucho, Tomlinson.
- Ya me gustaría verte a ti llenando una piscina entera con el aire de tus pulmones - dijo casi sin respiración.
- Se supone que, al ser cantante, tienes buenos pulmones.
- Y los tengo, el problema es que tú me quitas el aire cada vez que te noto cerca.
- ¿Y si te hago el boca a boca? - me acerqué y me tumbé encima juntando nuestras frentes.
- Pues que terminaré de llenar la piscina en mucho menos tiempo - sonrió, me acerqué más y le besé. Sonrió como un tonto y terminó de inflar la piscina, la llenó con agua de la manguera y nos metimos. Estaba helada, me costó mucho sentarme ya que si lo hacía el agua me llegaba casi al pecho. Pasamos un rato muy agradable los dos solos jugando a darnos ahogadillas, a salpicarnos, riéndonos, tomando el sol... en definitiva, hicimos lo mismo de siempre, lo que mejor se nos daba, divertirnos y querernos. Al final, cuando fue cayendo la noche, los demás fueron llegando y encalomándose de forma que Lou y yo nos tuvimos que salir. Nos dimos una ducha calentita, nos pusimos le pijama y preparamos la cena para el resto. Hicimos arroz a la cubana, algo simple pero efectivo a la hora de cenar, era lo que mejor se nos daba hacer y el resto de los chicos lo agradecieron, sobre todo Harry que ya estaba un poco cansado de cocinar siempre. Después de cenar repetimos la misma rutina de siempre: tumbarnos en el sofá a ver pelis o a jugar mientras que los demás soportaban las bromas que hacíamos Louis y yo y, por último, nos fuimos a dormir. Lou y yo estuvimos hablando durante un largo tiempo y, finalmente, oí "buenas noches cariño", respondí diciendo "buenas noches cielo" y nos besamos.
Nuevo día asombrosamente soleado en Londres. Una de dos, o el tiempo se reía de mí o era bipolar. Me había despertado al oír un ruido muy fuerte en la cocina así que no estaba de buen humor, para colmo Louis no estaba a mi lado cuando me levanté. Bajé descalza, de mala gana y vi a todos desayunando, a todos menos a Louis.
- Tu novio se ha ido a correr - dijo Harry antes de que preguntara nada, lo noté frío, distante, molesto.
- Ah, gracias - sonreí y le besé en la mejilla. - ¿hay algo especial para desayunar?
- ¿A qué te refieres? - preguntó Liam riendo.
- A que si habéis comprado algo para desayunar.
- Qué va - dijo Niall - la compra la haremos mañana o pasado.
- Bien - sonreí y me fui a la cocina. Llené un tazón con leche y le eché varios puñados de cereales, cuando me lo acabé me hice un colacao.
- Buenos días pequeña - Louis me abrazó por detrás mientras que le daba un sorbo al colacao.
- Estás sudado - me aparté rápidamente.
- ¿No me deseas?
- Sudado no - me separé un poco más.
- No te creo - sonrió y se acercó.
- Me has llenado de sudor al abrazarme, Louis - me quejé.
- No cambies de tema - esa preciosa sonrisa seguía reinando en su cara - ¿me deseas?
- Mucho.
- ¿Me besas? - se acercó más, casi juntando nuestras frentes.
- ... - hice como que me lo pensaba un momento, estaba deseando besarlo y más así de sudadito - Está bien.
- Vaya, muchas gracias - sonrió de nuevo y nos besamos. Quizás os parezca pesada pero es que necesitaba mezclar nuestras salivas por lo menos cada cinco minutos. Sus besos eran geniales, perfectos e indescriptibles, cada beso era una sensación nueva. La mañana transcurrió rápidamente, nos dedicamos a tomar el sol o a jugar en el jardín. Llamamos a un restaurante chino para que nos trajera el almuerzo ya que Harry estaba muy raro. El resto de la tarde fue como siempre, Louis y yo nos hacíamos fotos o jugábamos en le jardín mientras que los demás dormían.
- ¡Eh! - gritó Lou de repente - ¿por qué no vamos a la bolera?
- ¡Sí! - grité entusiasmada - Hace mucho que no voy a una.
Despertamos a los chicos, les contamos la idea y nos pusimos en marcha. Me puse los pitillos vaqueros y una camiseta de la bandera de USA, me dejé el pelo suelo y no me maquillé. Llamamos a dos taxis y nos llevaron a la bolera favorita de los chicos, una vez allí pedimos la pista y los zapatos.
- ¿Y si jugamos chicos contra chicas? - preguntó Niall.
- No me parece justo - dijo Harry - estarían en desventaja.
- ¿Pero tú que te has creído? - dijo Ari dándole en el hombro - Apuesto lo que quieras a que somos mejores que vosotros.
- Más quisierais - dijo Zayn.
- Solo hay una forma de saberlo - dijo Carla - pedimos otra pista y jugamos chicos contra chicas, quien consiga más puntos sumando los de cada integrante del grupo, gana.
- De acuerdo - dijo Harry muy picado.
Pedimos la pista de al lado, por suerte, la bolera estaba casi vacía ya que eran las 19:30 así que no tuvimos problemas. Nos pusimos los zapatos y nos separamos.
- ¿Quieres que te deje ganar?
- Louis, estoy segura de que juego mejor que tú.
- Eso es imposible.
- Ya lo veremos
La verdad es que yo jugaba fatal pero contaba con que el resto de las chicas lo hicieran mas o menos aceptable. El orden de tirada en nuestro grupo era: María, Ana, yo, Carla y Ari; y en el de los chicos era: Zayn, Louis, Harry, Niall y Liam. Sinceramente, estábamos jugando muy bien ya que íbamos más o menos empatados, María había echo pleno en casi todas las jugadas y Ari también, Carla y Ana habían hecho varios semiplenos pero yo... yo era un desastre, lo máximo que tiraba de un vez eran 5 bolos. Los chicos jugaban verdaderamente bien, hacían muchos plenos y semiplenos así que estábamos igualados. Necesitábamos hacer por lo menos un pleno para adelantar a los chicos, no tardó en llegar y de la persona que menos se lo esperaban. Sí, lo hice yo. Nada más que vi que todos los bolos caían salté como loca y abracé a Louis con todas mis fuerzas.
- ¡Qué bien, Alejandra! - gritaba mientras me abrazaba.
- Esto ya es personal - Harry cogió una bola y tiró. Mierda, hizo otro pleno - ¡Bien! A ver cómo ganáis ahora.
- Eres imbécil, Styles - solté a Louis y esperé a que llegara mi turno de nuevo. Los chicos nos iban ganando y ya solo quedaba el tiro de Ari, perderíamos aunque hiciera pleno. Mierda, me había picado con Harry, no permitiría que ganaran, no soportaría oír fanfarroneando todo el día. De pronto un estruendo me sacó de mis pensamientos, venía de la pista de los chicos así que miré. Me reí, no podía parar. Louis había tirado dos bolas y había atascado el sistema que soltaba y recogía los bolos.
- ¿Pero qué haces? - gritó Liam.
- Es que me estaba aburriendo - Louis respondió de tal forma que parecía que lo que había hecho era completamente normal. Otro ruido. Todos volvimos a mirar. Harry había tirado una tercera bola de forma que había terminado de romper la máquina esa, Louis hablaba y se reía a la vez por lo que no le entendimos, solo vimos que se tiró en medio de la pista y se dejó deslizar.
- Haced como si no los conocierais - nos dijo Niall. - Estamos acostumbrados a que hagan esto, sabemos como actuar.
Eso hicimos, nos alejamos un poco e hicimos como si fueran desconocidos. Al rato, llegó el encargado de mantenimiento y lo arregló así que no tuvieron que pagarlo. Cenamos en un Nando's cercano, seguro que Niall lo había preparado todo... Volvimos a casa a eso de las 23h y nos acostamos estábamos agotadísimos y es que, quiera que no, pasar una tarde en la bolera era hacer mucho ejercicio y a mí eso de hacer ejercicio en verano no me iba mucho. 
- ¿Por qué tiraste las dos bolas? - le pregunté a Louis cuando estuvimos ya acostados.
- Porque me aburría.
- No te creo.
- Bueno - suspiró - lo hice porque ibais a perder y no quería verte triste.
- ¿Lo dices en serio? - asintió - No íbamos a perder.
- Los puntos lo dejaban claro.
- Louis, que te quede claro que quiero la revancha - se rió.
- Buenas noches pequeña.
- Buenas noches cielo - nos besamos y nos quedamos abrazados. Pensé en Harry, había estado muy raro, muy frío y distante, no había sido el Harry de siempre ¿por qué? ¿Lo sabría Louis? No me molesté en pensar más, lo averiguaría en poco tiempo así que dejé que el sueño me venciera.

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