lunes, 19 de marzo de 2012

Capítulo 43.

[Sigue narrando Louis]
- ¡¿Qué?! - grité - ¡No puede ser!
- Pues así es - dijo mientras otra lágrima caía por su rostro. No me lo podía creer, no me lo quería creer, no iba a dejar que Alejandra volviera a España, no iba a dejar que me dejara aquí solo.
- ¿Pero qué ha pasado? 
- Mi tío Antonio ha tenido un accidente de tráfico y está hospitalizado en Jerez - rompió a llorar, se me partió el corazón. La había visto llorar por Harry muchas veces y nunca había llorado así.
- ¿Ese es el tío que os dejó la casa a Louis y a ti? - preguntó Liam, ella asintió.
- Lo siento mucho cariño - le besé la cabeza - no hace falta que vayas a España, se pondrá bien.
- Necesito ir y verlo con mis propios ojos - intentó relajarse - ¿Y si no se pone bien? ¿Y si todo se complica y al final se muere? - lloró más solo de pensarlo - Me sentiría muy culpable, tengo que ir.
- Iré contigo.
- Ni hablar - se puso en pie para vestirse - te quedas aquí. Volveré en dos días, tres como mucho.
- Pero estás enferma - suspiré y la acompañé - no voy a dejar que vueles sola ¿y si te pasa algo?
- No pasará nada - cogió sus vaqueros y se puso una camiseta de Bob Esponja, se fue al baño para peinarse y aproveché para meterle la camiseta del Leeds Festival en la maleta. Si se iba a ir sin mí quería que la tuviera para que me recordara. Siguió haciendo la maleta.
- Está bien, me quedaré aquí pero déjame llevarte al aeropuerto.
- Vale - cogí la pequeña maleta que había hecho y la bajé. Saqué el coche del garaje mientras se despedía, entre lágrimas, de todos y cada uno de los chicos. Las chicas lloraban y la abrazaban con fuerza, a Liam se le escapó alguna que otra lagrimilla, Harry la abrazó con mucha fuerza mientras se esforzaba por no llorar y el resto de los chicos la abrazaron y le besaron en la frente. Durante el trayecto íbamos en silencio, solo se oían pequeños ruidos que Alejandra hacía con la boca, incluso en esa situación estaba monísima. Llegamos al aeropuerto y le saqué el billete aunque ella me prohibió pagarlo. Ya habían avisado para que los pasajeros de su vuelo subieran al avión.
- Bueno, ya está - suspiré - se ha acabado ¿no?
- No digas eso - me abrazó - esto no puede acabar así, no puede ser nuestro final, me niego, no.
- ¿Entonces?
- Entonces nada Louis - me miró fijamente - Sólo serán dos días, tres como mucho ¿vale? Seguiremos juntos siempre porque me niego a sufrir de nuevo, me niego a aceptar que salir contigo fue un error, me niego a decirte adiós. Así que te diré hasta luego, porque en dos días estaremos aquí, abrazándonos y diciéndonos lo mucho que nos hemos echado de menos.
- ¿Me llamarás? - pregunté con cara de niño chico.
- Cada hora - sonrió.
- Última llamada para los pasajeros del vuelo MA180 con destino España - mierda, llegó el momento de despedirse. 
- Te quiero - dijo mientras le abrazaba con fuerza.
- Sabes que yo también - nos besamos una y otra vez, no queríamos que ninguno fuera nuestro último beso pero lamentablemente, alguno tuvo que serlo. Me quedé ahí, de pie con los brazos colgando, sin fuerza para levantarlos, mirando como lo que más quería se iba - ¡mándame un mensaje cuando llegues y te llamo! - le grité desde la lejanía.
- ¡Vale! - respondió gritando justo antes de entrar por la puerta de embarque, me fui a un gran ventanal y esperé a que su vuelo saliera. Entonces lo vi, vi como un avión despegaba y no pude evitar que una lágrima cayera de mis ojos. Sentí una sensación amarga, sentía que iba a perderla para siempre. Volví a casa con la expresión triste, tan triste que todos los chicos me abrazaron nada más que entré por la puerta. A medida que avanzaba la tarde, las chicas me hacían mimos para intentar animarme pero era imposible, nadie me mimaba como lo hacía Alejandra. Mi blackberry sonó y fui corriendo a donde estaba, me había llegado un mensaje al chat.
Alejandra García: "Ya he llegado a Málaga, ahora cogeré un autobús hasta Jerez xx".
No le respondí, decidí llamarla.
-------------------- CONVERSACIÓN TELEFÓNICA ---------------------
- ¡Boo Bear! - me emocioné al oír su voz, lo dijo con un tono feliz así que sonreí.
- ¡Bichito! - pude oír una pequeña risa - ¿qué tal el vuelo?
- Aburrido, he dormido todo el rato y me duele la espalda porque no tenía a nadie al lado para apoyar la cabeza.
- Pobre - suspiré - ¿Sabes dónde tienes que coger el bus?
- Sí, ya estoy esperándolo - carraspeó - en cinco minutos llega.
- ¿Cómo estás? - su voz sonaba mejor pero me preocupara que su resfriado empeorara.
- Bien, dormir me ha sentado bien... creo que ya estoy mejor.
- Me alegro - sonreí como un bobo.
- Oye, tengo que colgar que te va a salir muy caro, te aviso cuando llegue a Jerez.
- Está bien - suspiré, no quería volver a decirle adiós - Te quiero.
- Y yo, mucho - sonreí de nuevo, los chicos me hicieron señas.
- Los chicos dicen que te quieren y que te echan de menos.
- Diles que yo también - rió levemente - hasta luego.
----------------- FIN DE LA LLAMADA -------------------
Era la hora de la siesta pero esta vez ninguno de los chicos se durmió, estaban todo el rato haciéndose carantoñas y eso me dolía, me recordaba que ya no tenía a Alejandra a mi lado.
- Si vais a seguir así iros a las habitaciones - dije en plan de broma.
- Eso tíos - añadió Harry, estaba muy raro últimamente.
- Calabacita, ¿puedo hablar contigo? - asintió y nos fuimos al jardín - ¿qué cojones te pasa?
- Nada - respondió distante.
- No me mientas, Harry, te conozco perfectamente y sé que algo va mal.
- Te equivocas - dijo igual de frío.
- Harry, ¿por qué no besas a Ana y estás con ella en plan cariñoso? - hubo un silencio, parecía que no iba a responderme pero finalmente lo hizo.
- Porque no estamos juntos - me quedé helado.
- ¿Habéis roto?
- No, nunca estuvimos juntos.
- Pero si Alejandra os vio besándoos e incluso tú le dijiste que lo estabais.
- No nos estábamos besando, la perspectiva hizo que Alejandra viera eso - no entendía nada.
- ¿Y por qué le dijiste que estabais saliendo? - estaba perplejo, no pillaba nada.- ¿Por qué me lo dijiste a mí también?
- Alejandra me dejó por ti, porque te quería. No sé desde cuándo empezó a sentir eso, lo importante es que se dio cuenta y me dejó para no hacerme daño - hizo una pausa - Le dije eso para que le fuera más fácil olvidarse de mí, para que recuperara la felicidad más rápido y te lo dije a ti para que espabilaras y le pidieras salir, para que los dos fuerais felices juntos.
- ¿Por qué?
- Vamos Louis, sé que te gustó nada más que oíste su voz detrás de la puerta y que te jodió un montón que salieras conmigo, cada vez que Alejandra se acercaba a mí tu expresión cambiaba por completo pero intentabas ocultarlo y yo me di cuenta - carraspeó - Pero vamos, puedes estar tranquilo, no me pasa nada.
- Harry, sí te pasa algo ¿cuándo aceptarás tus sentimientos y los mostrarás para que te ayudemos?
- No puedo hacerlo.
- ¿Por qué?
- Porque sigo queriendo a Alejandra ¿vale? - me miró fijamente - Nunca la he olvidado pero ella a mí sí, por eso no puedo mostrar mis sentimientos.
- Lo siento - no tenía ni idea de que Harry la siguiera queriendo, ni lo había sospechado.
- No sientas nada, el amor no se puede controlar, es algo que maneja el destino - sonrió - No quiero que te sientas mal o que te dé cosa mostrar tus sentimientos con Alejandra en público por mi culpa, no quiero que te dé reparo besarla ni decirle que la quieres por miedo a que yo me sienta mal ¿vale? 
- ¿Qué harás?
- Olvidarla, debo hacerlo. Debo olvidarla por mi bien, por nuestro bien, el suyo y el tuyo - Harry estaba siendo muy maduro, me estaba sorprendiendo y lo abracé. En ese momento, mi blackberry, que no la había soltado en toda la tarde, volvió a sonar. Otro mensaje en el chat.
Alejandra García: "Ya estoy en Jerez, voy al hospital y allí no se puede usar el móvil así que te llamaré cuando esté en mi casa de Chipiona, te quiero mucho xx".
Harry vio la sonrisa que apareció en mi cara.
- Era ella ¿no? - asentí.
- Ya ha llegado a Jerez y va a ir al hospital con su tío - nos quedamos en silencio, yo miraba al móvil y él me miraba a mí.
- No tío, ni se te ocurra - me había leído el pensamiento, me conocía muy bien.
- Debo hacerlo.
[Narra Alejandra]
El viaje en avión se me había hecho eterno, me había tocado sola y había dormido malamente porque no tenía un hombro en el que apoyarme. Hablar con Louis al aterrizar me había alegrado un poco pero a la vez me había deprimido y es que le echaba muchísimo de menos. El trayecto en bus también lo pasé dormida. No tenía energía ya que, además de que estaba enferma, me faltaba mi mitad, esa mitad que me daba toda la energía y la fuerza que necesitaba y que ahora mismo estaba en Londres. Al llegar a la estación de autobuses de Jerez le mandé un mensaje al chat y me lo respondió en seguida.
Louis "The Tommo" Tomlinson: Vale, mucha suerte con tu tío y no te preocupes que seguro que no es nada. Me das un toque y te llamo, te quiero mucho xx". 
Sonreí como una tonta mientras esperaba al taxi que me llevaría al hospital. Estaba muy nerviosa, no sabía en qué condiciones estaba mi tío y, no os voy a engañar, me esperaba lo peor así que le dije al taxista que de diera prisa. Al llegar, le pregunté a la enfermera por la habitación de mi tío y me la dio acompañada de una gran sonrisa. Habitación 444, ¿casualidad? No sabía qué pensar. Llegué y llamé a la puerta, mi madre vino corriendo y me dio un gran abrazo al verme.
- ¡Cariño! - me apretaba mucho y me hacía daño, noté como una lágrima mojaba mi hombro.
- ¡Mamá! - le abracé más fuerte todavía y empecé a llorar con ella - te he echado mucho de menos.
- Y yo, mi vida - nos separamos, me acarició la cara y me dio un beso.
- ¡Papá! - fui corriendo y le abracé con todas las fuerzas que me quedaban, no había hablado con él desde que me fui el 23 de junio y era una de las personas que más quería en este mundo.
- ¡Princesita! - mi padre reía y lloraba de felicidad - ¿cómo estás?
- Bien - tosí - bueno, resfriada ¿y Sergio? ¿y Andrea?
- Luego los verás - dijo mi padre con una sonrisa.
- ¿Cómo está el tito? - pregunté sin mirar a la camilla, me daba miedo las condiciones en las que pudiera estar mi tío.
- Está bien - dijo mi madre - ahora mismo está durmiendo.
- El accidente fue muy grave pero los médicos lo mantuvieron estable - mi padre sonreía mirando a su hermano gemelo con orgullo.
- ¡Qué bien! - estaba muy feliz, feliz de mantener una conversación en español, feliz de estar con mis padres, con mi padre y feliz porque mi tío estaba bien.
- No me lo puedo creer - una voz ronca, como ahogada y con asfixia provocó silencio en la sala - ¿es posible que mi niña esté aquí?
- ¡Tito! - me acerqué corriendo a la camilla y lo abracé con fuerza mientras lloraba.
- No llores bonita - me apartó el pelo de la cara y entonces lo vi. La cara la tenía hinchada y amoratada, los brazos y las piernas escayolados y el tronco inmóvil - no tienes por qué llorar.
- Sí tito, sí tengo por qué llorar - cogí aire - estoy muy feliz de estar con vosotros, de que estés bien pero he dejado en Londres a nueve personas muy importantes para mí.
- Eres tonta, Ale - tosió - no tenías que haber venido.
- Es que la llamada de mamá me asustó y... no lo pensé dos veces - le di un beso en la mejilla.
- La hora de visitas ha terminado - una enfermera joven pero con pinta de sosa entró en la habitación y nos echó - vuelvan mañana.
Salimos de la sala muy felices, cogidos de las manos. Sí, tenía 16 años e iba por ahí cogida de las manos de mis padres pero no me importaba porque llevaba más de un mes sin verlos. Nos metimos en el coche y les conté, sin detalles, la experiencia en Madrid y lo que estábamos viviendo en Londres ¿por qué sin detalles? Porque luego me harían repetírselo todo a mis hermanos. Al bajar del coche ya en Chipiona, aspiré profundamente. Me encantaba el olor a mar y a arena caliente que desprendía ese pueblo. Miré el reloj, las 18:30, quizás me diera tiempo a bajar a la playa a saludar a mis amigos. Entré en casa y millones de recuerdos vinieron a mi mente. 
- ¡Alejandra! - mi hermano Sergio bajaba de la primera planta a gran velocidad para darme un abrazo. Cómo lo quería, joder. Quizás esté mal decirlo pero él siempre había sido mi hermano favorito y creo que el sentimiento era mutuo.
- ¡Sergio! - nos abrazamos con tanta fuerza que me elevó, al separarnos me beso la mejilla millones de veces. Había cambiado mucho ¿cómo era posible que alguien de 21 años hubiera cambiado tanto en poco más de un mes? quizás era mi impresión.
- Te he echado de menos, imbécil - me pegó en la cabeza, era nuestra forma de decirnos que nos queríamos, la forma más sincera.
- Y yo, idiota - le pegué en el pecho.
- Me voy a la playa ¿vale? - me cogió el culo. Mi hermano siempre me cogía o me mordía el culo, le encantaba y me encantaba, era una cosa nuestra.
- Está bien, cuando vuelvas os cuento todas las novedades.
Subí a la primera planta, allí estaban la habitación de Sergio y la de Andrea. La mía estaba en la buhardilla, me la pedí nada más que compramos la casa, al principio me daba miedo dormir sola y llamaba a mis hermanos pero luego se fue convirtiendo en mi pequeña cueva de verano. La casa estaba en primera línea de playa y desde la ventana de mi buhardilla se veía toda la playa y me ayudaba a pensar, quizás por eso algo me dijo que la eligiera cuando tenía 8 años. Entré en la habitación de Andrea, estaba escuchando música y jugueteando con su blackberry así que me acerqué por detrás y le hice cosquillas.
- ¡Alejandra! - nos abrazamos muy fuerte y vi como intentaba no llorar - ¿qué haces aquí?
- He venido a ver al tito - miramos al suelo - ¿qué haces tú aquí? ¿por qué no bajas a la playa?
- Eso iba a hacer en un ratito ¿te vienes?
- No, iré a la caleta a ver a mis amigos y volveré, tengo muchas cosas que contaros - le di un beso en la mejilla - ¡Son las 19! Más vale que vaya ya.
- ¿Por qué tanta prisa? Ellos se quedan hasta la 1 de la madrugada en la playa.
- La cena ¿no?
- Alejandra, siempre cenamos a las 22 más o menos - me miraba extrañada.
- ¡Hostias verdad! Es que tengo jet lag - reímos - da igual, me voy ya que estoy muy cansada con tanto viaje.
No subí a mi habitación, no tenía tiempo de recordar viejos tiempos quería ir a ver a los chicos ya. Salí sin dar explicación alguna a mis padres y fui al sitio de siempre, a la caleta del faro. Allí estaban, jugando al fútbol. Me apoyé en el muro de la banda de la playa y miraba como Juan, mi primo David, Pablo y más chicos que no conocía le daban patadas a la pelota. Entonces Pablo dirigió su mirada hacia mí, no cayó en que era yo y volvió a mirar al balón pero miró de nuevo rápidamente.
- ¡No me lo puedo creer! - gritaba repetidamente mientras venía corriendo hacia mí, los demás le preguntaban que qué hacía mientras yo me reía - ¡Enana! 
- ¡Feo! - nos fundimos en un gran abrazo, Pablo era otra de las personas que más quería en el mundo.
- ¿Qué haces aquí? ¿No estabas en Londres? ¿Qué ha pasado? - estaba nervioso y emocionado
- He venido por mi tío. Sí, estaba en Londres. No ha pasado nada - nos reímos.
- Dijiste que iba a aguantarte todo agosto, me lo prometiste pero te fuiste a Londres - dijo haciendo pucheros.
- Pablo, lo siento pero es que debía irme - me abrazó de nuevo y me besó la cabeza una y otra vez. Bajamos a la playa y David y Juan se acercaron.
- Hola - Juan me dio dos besos, era un chico muy guapo del que me había enamorado el verano anterior, tuvimos una especie de rollo, nada serio. 
- ¿Nada más? Has estado un año sin verme.
- Es cierto, estás muy guapa - sonreímos y nos abrazamos.
- ¡David! - abracé a mi primo con fuerza - eres un soso, ni siquiera me has llamado.
- Lo siento - dijo triste.
- Eso ya no importa - sonreí - me alegro mucho de veros pero tengo que irme.
- ¿Ya? - dijo Pablo - ¡no puede ser!
- No vengo a quedarme todo agosto ¿sabes? Ahora que sé que mi tío está bien me iré mañana o pasado.
- ¿Por qué? - preguntó Pablo de nuevo - ¿es por ese capullo, Harry?
- Pablo, no es un capullo y no, no es por él, lo dejamos hace tiempo.
- Lo siento - me abrazó - ¿entonces por qué quieres volver?
- Por las chicas y por los chicos, sobre todo por Louis, estoy con él.
- ¿Con Louis? - sonrió - Me alegro, Louis es un personaje, me cayó de puta madre cuando lo conocí.
- Me alegro de que te alegre, feo - nos abrazamos de nuevo - tengo que irme, son las 20 y quiero cenar y dormir ¿Vale?
Les di un beso y un abrazo a cada uno y volví a casa, mi madre había sido muy considerada al preparar ya la cena, al haber pensado en el jet lag. Mis hermanos llegaron a las 21 y les conté todo en la cena, esta vez con muchos detalles. Les conté lo de Harry, lo de Louis, lo de que rompimos, lo de que volvimos, lo de las revistas, todo.
- ¿Mi hermanita es famosa en Londres? - dijo Sergio flipando.
- No te pases.
- Según tú dos revistas dicen que Louis y tú sois la pareja más divertida y guapa de Londres, eres famosa - dijo Andrea.
- ¿Cuántos años tiene ese tal Louis? - preguntó mi hermano, era muy protector.
- Cumple 21 en diciembre - dije rápidamente.
- ¿Tiene mi edad? - Sergio flipaba y yo asentí - pues tendré que conocerlo para darle el visto bueno.
Mi hermano y sus celos protectores, en fin. Después de hablar tranquilamente, subí a mi buhardilla por primera vez en un año y no pude evitar emocionarme. Las paredes amarillas estaban llenas de pósters de los chicos, los muebles estaban llenos de fotos con Juan, David, Pablo y las chicas y mi cama, bueno, esa cama de matrimonio con las sábanas amarillas era estupenda. Me tiré y oí mi blackberry.
Louis "The Tommo" Tomlinson: "¿Has llegado ya?"
Yo: "Sí."
Mis hermanos estaban preparándose para salir, mi madre estaba limpiando los platos y mi padre viendo la tele así que, cuando llamaron a la puerta, tuve que ir yo a abrir. Llamaron insistentemente así que bajé muy rápido.
- ¡Ya voy! - gritaba mientras bajaba.
Agarré el pomo, lo bajé con fuerza y abrí.
- Te quiero - dijo con un hilo de voz. Me quedé en shock, era la última persona que esperaba ver allí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario