- Alejandra, no vuelvas a Londres - me cogió la mano - quédate conmigo, te quiero.
- No puedo Pablo - miré al suelo - debo volver.
- ¿Por qué? ¿Es por Louis?
- Por Louis, Liam, Niall, Zayn y Harry.
- ¿Y yo qué?
- No me hagas esto.
- Es que me parece muy fuerte que prefieras a esos chicos a los que les dirás adiós en un mes antes que a mí, que me tendrás aquí por siempre.
- Por eso mismo me vuelvo a Londres, porque solo me queda un mes con ellos y quiero disfrutarlo al máximo, contigo me queda una vida entera pero solo tengo un mes con ellos - carraspeé, me dolía solo de pensarlo - entiéndeme.
- Lo hago - me soltó la mano - está bien, pero prométeme que nos veremos en septiembre.
- Te lo prometo - le abracé y le di un beso en la mejilla.
- Bueno, he quedado con los chicos y llego tarde - hizo una pausa - te quiero mucho más de lo que crees ¿vale? - asentí y me besó en la cabeza - espero verte en septiembre.
- Te llamaré pronto, feo.
Se dio la vuelta y desapareció en la oscuridad de la noche. Me senté en el sofá junto a mi padre y empecé a ver la tele pero alguien llamó a la puerta de nuevo, oí como mi madre iba a abrir así que me quedé sentada.
- Alejandra, preguntan por ti.
- ¡Voy! - me levanté y me fui a la puerta - Pablo, eres un...
- Te he echado de menos. - me interrumpió la persona que estaba en la puerta con un hilillo de voz. Ahí estaba yo, bajo el marco de la puerta, mirándolo de arriba abajo y sin saber cómo reaccionar. Llevaba puesta la misma ropa con la que lo vi por última vez, no tenía maleta, solo el móvil en la mano y me miraba con una media sonrisa sexy mientras jadeaba como si hubiera venido corriendo.
[Narra Louis]
Al terminar de hablar con Harry me di cuenta de que debía estar con ella quisiera o no así que le pregunté a Ari su dirección de Chipiona y salí con lo puesto, móvil en mano y sin avisar a los demás. Al bajar del avión en Málaga, un bus me llevó a Jerez y allí cogí un taxi que me llevó al faro del pueblo, desde allí corrí a su casa. Siete horas, siete putas horas fue lo que tardé en ir a su lado. Llamé a su puerta. Me abrió una mujer que me sonrió y gritó algo que no comprendí, luego oí su voz cantarina y feliz contestando algo que tampoco entendía y, finalmente, apareció dando saltitos y diciendo algo sobre Pablo.
- Te he echado de menos - le interrumpí porque no tenía ni puta idea de lo que estaba diciendo, se quedó mirándome, en shock y por fin reaccionó.
- ¡Tommo! - Corrió hacia mí, la cogí por las caderas y la levanté, ella rodeó mi cuello con sus brazos y se aferró a mi cintura con sus piernas. Nuestros labios se juntaron y nuestras lenguas jugaron a un ritmo rápido pero nada agobiante. - Yo también te he echado mucho de menos - dijo cuando hubo un hueco entre nuestras bocas, sonreímos y nos volvimos a besar. Me sorprendí de mi fuerza, no sabía que pudiera cogerla tanto tiempo mientras nos besábamos a la vez. Beso, "te quiero", sonrisa y beso. Beso, "te quiero", sonrisa y beso. Beso, "te quiero", sonrisa y beso. Beso, "te quiero", sonrisa y beso. Así muchas veces hasta que se bajó - lo siento, me he dejado llevar.
- No pasa nada - reí - ya ves que soy muy fuerte.
- Sí - rió - ¿Qué haces aquí? - preguntó con su preciosa sonrisa en la cara.
- He venido a comer un poco de paella de la buena, la última vez que comí fue de la tuya y estaba repugnante - me dio muchos golpes en el pecho - nah, te echaba de menos.
- ¡Pero si iba a volver mañana! Eres un exagerado.
- Un poco pero es que necesitaba tus besos - nos besamos de nuevo.
- Por Dios, qué tonta soy - rió nerviosa, me encantaba joder - pasa y ponte cómodo.
Entramos con las manos entrelazadas. Si os digo la verdad, no me fijé en la decoración, me era imposible apartar la mirada de mi niña. Sí, mi niña. Su madre salió de la cocina y dijo algo en español, luego ella le contestó señalándome.
- Lou, esta es mi madre - añadió en inglés. Sonreí y le di dos besos.
- Encantado, es usted muy guapa - a juzgar por la cara que puso, no me entendió así que Alejandra le tradujo lo que dije y su madre sonrió.
- Dice que puedes llamarla por su nombre, Eva y que para encantada, ella - me tradujo lo que contestó su madre - dice que si tienes hambre.
- La verdad es que sí, no como desde las 18h - Alejandra lo tradujo de nuevo y Eva me preparó dos filetes de pollo muy grandes y sabrosos, me los comí rápido y con mucha ansia - ¡estaba delicioso! muchas gracias - Alejandra se rió.
- Dice que muchas gracias a ti, que da gusto que la gente la felicite por su esfuerzo - puso una cara muy graciosa mientras decía esto, como si estuviera harta de que lo dijera siempre - y que si quieres postre.
- No, gracias - cogí los platos, los llevé a la cocina y los dejé en el fregadero. Al salir de allí, me crucé con un chaval y una chica.
- Cielo, estos son mi hermano Sergio y mi hermana Andrea - la di la mano al chico y le di dos besos a la chica.
- Encantado - sonreí.
- Así que tú eres Louis - dijo Sergio, hablaba un buen inglés así que Alejandra se alegró de no tener que traducir nada, asentí - encantado tío, hablamos mañana que he quedado.
- Lo mismo digo - la chica salió a la vez.
- Pues nada - dijo Alejandra - ¿subimos a mi cuarto para estar solitos?
- Tentador - sonreímos pícaramente y subimos las escaleras pero su padre nos detuvo.
- Lou, este es mi padre - lo señaló.
- Encantado, señor - le tendí la mano pero me abrazó, miré a Alejandra, se moría de vergüenza. Mantuvieron una conversación en español y volvimos a subir las escaleras - hasta luego - dije en un patético español mientras subía. Llegamos a una buhardilla amarilla llena de pósters de One Direction y fotos de Alejandra con las chicas. - Vaya, me siento acosado por mí mismo.
- Estaba tan obsesionada contigo que te necesitaba hasta en la casa de la playa - sonrió tímidamente.
- ¿Ya no estás obsesionada? Pues qué pena, entonces me voy - hice como que me iba y me agarró del brazo.
- ¡Tonto! - me besó con fuerza - Mi padre dice que te puedes quedar a dormir y que mañana podemos irnos a la hora que queramos.
- ¿Sabes? Tu padre me encanta - sonreí. Otro beso.
- ¿No traes más ropa? - preguntó mientras se quitaba la ropa.
- Que va, he venido con lo puesto, a la aventura - nos reímos. Ella estaba en ropa interior, intentaba mirarla a los ojos pero la vista se me desviaba.
- Quizás mi hermano tenga algo para ti - dijo mientras buscaba algo en su maleta.
- ¿Te vas a poner ropa? - dije decepcionado, ella rió.
- Claro, voy a buscarte algo - salió por la puerta y examiné la habitación. Miré todas y cada una de las fotos, qué mona era por Dios. Había hecho bien en venir a verla, si no lo hubiera hecho me habría muerto de asco.
- No he encontrado nada.
- Sí, claro... eso lo dices para que yo duerma sin ropa.
- Harry te está pegando ciertas cosas que no me gustan eeh.
- No te hagas la estrecha - me acerqué y junté nuestras frentes - en el fondo te encanta verme sin camiseta.
- No te diré que no - rió.
- Pues yo pido igual de condiciones, si yo duermo sin ropa tú harás lo mismo - le quité la camiseta.
- Ni se te ocurra, Tommo - intentó quitármela pero no pudo. Acabé tumbado en la cama con ella encima.
- ¿Por qué me dices Tommo o Tomlinson en vez de Louis? - me acerqué mucho a ella
- Porque pega más para el Swag Masta from Doncasta, mola - sonrió, tenía la respiración muy agitada, estaba muy nerviosa y eso me encantaba.
- Bueno te lo perdono porque tienes razón - la besé, nos besamos una y otra vez y me separé - Alejandra, me estoy poniendo un poco tonto...
- Lo siento - rió y me volvió a besar.
- Alejandra, como sigas así... - hice una pausa y me entendió.
- Es que te he echado de menos - reímos.
- Sí pero tus padres están aquí y no quiero que piensen que te violo o algo - se rió.
- Tienes razón - se separó - pero prométeme que en Londres... disfrutaremos más de una noche.
- Todas las que quieras - sonreí, me acerqué y nos volvimos a besar. Fue al servicio y aproveché para quitarme la ropa. Salió con la misma cola de siempre, dando saltitos hacia la cama. Me tumbé a su lado, en el mismo lado en el que dormía normalmente y me tapé.
- Esto no es Londres ¿sabes? como te tapes vas a morir - me reí y le hice caso. Apagó la luz y nos pusimos como siempre, yo miraba al techo con una mano bajo mi cabeza y la otra sobre sus hombros mientras ella estaba tumbada de lado con su cabeza en mi pecho y su brazo rodeando mi cintura.
- Buenas noches, pequeña - le besé la cabeza.
- Buenas noches, Tommo - no sé si lo hizo queriendo para picarme, lo más seguro es que sí. Sonreí y nos besamos. Había sido un día muy movido y bastante largo: Alejandra se despertó enferma, vimos las revistas, la mala noticia, la despedida, la conversación con Harry, mi huida, el reencuentro, conocer a su familia y ahora aquí estaba, con ella abrazada a mí en su cama. La quería muchísimo pero me entristecía pensar que en poco más de un mes la perdería para siempre. ¿Cómo debía sentirse Harry al respecto? Él la quería también pero no podría aprovechar los últimos días que tuviéramos juntos como a él le gustaría, fue un enorme detalle por su parte engañarnos para que saliéramos pero era muy duro para él. En fin, ya hablaría con él cuando llegara. Mierda. No había avisado a los chicos de que había venido aquí y tenía apagado el móvil, me daba miedo la reacción de Liam así que decidí esperar a llamarlo mañana.
El sol brillaba en un cielo azul añil intenso, el tiempo de Londres no tenía nada que ver con este, entraban ganas de quedarse aquí para siempre.
- Buenos días, Tomlinson - dijo Alejandra mientras bostezaba.
- Buenos días, García - nos besamos.
- ¿A qué hora te apetece que nos vayamos?
- A la que tú quieras, no seré yo el que te diga cuando decir adiós a tu familia.
- Bueno, por lo pronto, bajemos a desayunar.
Nos incorporamos. Me puse la ropa del día anterior y Alejandra se quedóen pijama, bajamos las escaleras y nos sentamos en el comedor. Estuvimos hablando con sus hermanos mientras su padre llegaba de comprar churros. Sergio me pareció un tipo genial, estaba en 4º de arquitectura por lo que tenía mi edad. Tenía un gusto musical genial que, obviamente, Alejandra había heredado. Mantuvimos conversaciones muy interesantes sobre su carrera, mi profesión y la música, al tener la misma edad, nuestros gustos era idénticos. Andrea era una chica muy simpática de la edad de Lottie, me recordaba mucho a ella porque era extremadamente presumida e iba de mayor. Al tener la edad de mi hermana, sabía qué temas tratar con ella así que también pude hablar un poco con Andrea. Cuando su padre llegó, los churros volaron en cuestión de segundos. Al terminar de desayunar, nos subimos a la habitación.
- Adoro a tus hermanos - dije nada más cerrar la puerta - eres idéntica a Sergio.
- Sabía que os llevaríais genial - sonrió.
- Lo único que me incomoda es que tengo su edad - miré al suelo - me siento raro y él debe de ver raro que alguien de su edad salga con su hermana pequeña.
- No seas tonto - me cogió la cara suavemente y me besó - eso no importa.
- Sí tu lo dices...
- Claro que lo digo - abrió su maleta para guardar el pijama y ponerse algo decente - ¿qué hace esto aquí?
- ¿El qué? - sacó mi camiseta de Leeds Festival.
- ¿Lo has metido tú? - puse carita de niño bueno - ¡Lo has metido tú! - exclamó entre risas - Ea, pues ahora me la pongo.
- Por eso la puse, para que la llevaras puesta - la miré, le quedaba holgada pero le hacía un cuerpazo... - Dios, si es que... pfff.
- Anda tonto, vámonos - cogí su maleta y bajamos por las escaleras.
[Narra Alejandra]
La visita de Louis me había encantado, no me esperaba que viniera así que fue una sorpresa enorme. Eso me demostraba lo mucho que me quería, lo mucho que me necesitaba y, si os soy sincera, yo lo quería con todas mis fuerzas. Además había conquistado a mi madre y a mis hermanos así que ¿qué más podía pedir? Quería volver a Londres, a la casa de los chicos y abrazarlos de nuevo, los echaba mucho de menos y eso que solo llevaba un día sin verlos. Nos despedimos de mis padres y mis hermanos y cogimos un taxi para que nos llevara a la estación de autobuses de Jerez. Cogimos el bus de las 12h con destino al aeropuerto de Málaga. Durante el camino jugamos a varios juegos como el veo-veo, las palmitas, juegos con los móviles e hicimos unas listas de deseos.
- Quien los cumpla antes o cumpla la mayoría gana - terminé de explicárselo.
- ¿El qué gana?
- Eso ya lo pensaremos - nos concentramos e hicimos las listas. "Deseos de Louis "The Tommo" Tomlinson: ser Superman, besar a alguien en lo alto de la Estatua de la Libertad y casarse en la playa". "Lista de Alejandra "The Beast" García: volar, besar bajo la lluvia y besar en lo alto del Empire State Building con los fuegos artificiales de fondo".
- Eso no vale - dije señalando su lista.
- ¿El qué?
- Ser Superman.
- ¿Por qué?
- Porque ya eres mi Superman, estás ahí cuando más te necesito - nos besamos.
- Entonces voy ganando - sonrió con su sonrisa de listillo.
- Me gustaría saber qué ha pasado por tu mente para que pongas en mi lista "Alejandra "The Beast" García"
- Es que "The Tommo" suena a luchador de boxeo - reímos - así que te busqué uno para que no te sintieras mal.
- Eres imbécil - le pegué.
Llegamos al aeropuerto a las 15h así que comimos en un McDonald's de allí. Pedimos dos billetes a Londres para el vuelo que saliera más temprano y facturamos mi maleta. Ahí estaba yo un 5 de agosto sentada al lado de Louis, con las manos entrelazadas y besándonos cada dos por tres ¿quién me habría dicho que acabaría saliendo con uno de mis ídolos? Ni siquiera yo lo había pensado al ir a Madrid, no había pensado en la posibilidad de conocerlos y mucho menos de pasar un verano en su casa de Londres. Mi vida era perfecta, por una vez la suerte me sonreía. Escuchamos el aviso del vuelo y nos dirigimos a la puerta de embarque. La gente nos miraba raro, en parte era normal, Louis iba en chándal con su gorro gris, barba de dos días y con el móvil en la mano y yo iba con su camiseta de Leeds Festival, mis gafas de sol, unos shorts vaqueros y en chanclas de la playa. Éramos el espectáculo del aeropuerto, no encontramos directioners por ningún lado así que llegamos rápidamente al sitio. Nos subimos al avión y dormimos las dos horas que duró el vuelo. Tuvimos problemas en Heathrow porque nos reconocieron muchas fans, le pidieron un montón de fotos y abrazos a Louis y nos hicieron muchas fotos cuando nos alejamos cogidos de las manos. Louis tenía su coche aparcado en el parking del aeropuerto así que no tuvimos que gastar dinero en taxis ni buses. Entre una cosa y otra, llegamos a la casa de los chicos a las 19h.
- ¡Ya estamos aquí! - gritó Louis al abrir la puerta.
- ¡Chicos! - todos dejaron lo que estaban haciendo para abrazarnos y llenarnos de besos en el recibidor.
- Louis, eres un capullo - Liam le abrazó con fuerza - nos habías preocupado por irte sin avisar.
- Lo siento tío, es que sentí que debía hacerlo y que si os lo decía intentaríais pararme.
- Bah, da igual, lo importante es que has vuelto con ella - me miró y me abrazó - te he echado de menos hermanita.
- Tío, no abuses del término hermanita porque ya tiene un hermano mayor que es la hostia.
- ¿Has conocido a su familia? - Harry intervino desde la otra punta.
- ¡Calabacita! - Louis corrió hacia él y se tiró encima.
- ¡Me haces daño! - gritó Harry desde el suelo.
- Lo siento, me he emocionado - se levantaron, Harry vino hacia mí, me abrazó fuertemente y me dio un gran beso en la frente.
- Te he echado de menos, muchísimo - susurró - esto ha estado muy triste sin tu risa y muy oscuro sin tu sonrisa.
- Yo también - no supe qué decirle así que me limité con esa mierda y le toqué los rizos.
-¡Eh! No toques mis rizos.
- ¿Yo puedo? - dijo Louis con un tono de voz femenino.
- Por supuesto, tú puedes tocar lo que quieras - le guiñó un ojo, estos chicos se pasaban de gays. Después de esa escenita, Louis y yo subimos a su habitación, bueno, se podía decir que era de los dos porque yo tenía todas mis cosas tiradas por ahí. Deshice mi maleta mientras que Louis se duchaba y luego me duché yo. Cenamos las sobras del almuerzo de los chicos y vimos una peli de miedo todos juntos. Devil Inside era acojonante, demasiado para mi cuerpo, las chicas y yo no parábamos de gritar mientras que los chicos se hacían los valientes. Nos fuimos a la cama nada más terminar, nos tumbamos en la misma posición de siempre.
-Tengo miedo.- le abracé muy fuerte - Tengo muchísimo miedo.
-Tranquila, estoy contigo.- me acarició la espalda y me apretó a él.
-Pero no lo estarás siempre. A lo mejor mañana me despierto, intento abrazarte y no estás, y me has dejado por otra chica más guapa, más alta y más mayor que yo. - lo miré - Además, no sé si ahora me estás queriendo, quizás ya no estás enamorado de mi y te da palo decírmelo.
- ¿A qué viene esto, Alejandra? - me miró extrañado.
- Hagamos algo. Voy a cerrar los ojos muy fuerte, voy a apretar los dientes y voy a agarrarme las piernas con las manos, ¿vale? Venga, ya estoy preparada, dime lo que sientes ahora mismo.
-Estás preciosa, eres preciosa. ¿Sabes? Me encanta cuando te pones así, o cuando te tapas hasta arriba con la sábana, o cuando me besas en la mejilla, o cuando te muerdes las uñas. Amo cuando te pillo bailando en el baño, cuando te cepillas el pelo, cuando me hablas en español, cuando pones cara de preocupación, cuando te asustas. Te amo y ahora mismo te estoy amando - nos besamos con mucho amor, todo el que teníamos acumulado, el que sentíamos el uno por el otro - ¿y tú?
- Yo también.
- De una escala del 1 al 10 ¿cuánto me quieres?
- Un ocho.
- ¿Nada más?
- No me has dejado terminar - reí - un ocho tumbado.
- Me habías asustado, García - me besó la cabeza.
- No me vuelvas a llamar García.
- Te lo digo por que tú me llamas Tommo.
- Pero Tommo mola y García apesta - rió.
- Está bien, tienes razón... buenas noches Beast.
- ¡Eso tampoco! - le pegué en el pecho.
- Eres muy violenta, jovencita.
- Y tú eres muy imbécil, abuelito.
- ¡Eh! Que este culito no lo tiene un abuelito cualquiera - reí.
- Buenas noches, Lou. - le besé la mejilla y dejé que el sueño me venciera de una vez por todas.
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