Me puse muy nerviosa, no supe por qué pero mi cuerpo empezó a temblar y un escalofrío me recorrió de arriba a abajo.
- Dime - sonreí, intenté que fuera natural pero se me tuvo que notar bastante forzada.
- No se cómo empezar - Louis estaba bastante nervioso, nunca lo había visto así.
- Prueba por el principio - vaya estupidez acababa de decir, la cagaba demasiado cuando estaba nerviosa.
- Está bien - cogió aire varias veces - La primera vez que te vi pensé que eras preciosa, cuando hablaste por primera vez pensé que tu voz era lo más dulce que había escuchado en mi vida, cuando me hiciste reír pensé que había encontrado a mi alma gemela - sonreí, no podía creer lo que estaba pasando - Y no sé qué coño hiciste pero a partir del cuarto o quinto día que pasamos juntos sólo podía pensar en ti. Entonces Harry se me adelantó y me partiste el corazón.
- Louis, no tenía ni idea.
- No me interrumpas porque se me olvida todo lo que tenía planeado decirte - reímos - Intenté que nada me cambiara, intenté olvidarte quedando con Eleanor pero no podía, ya habías llegado a mi corazón, ya te habías instalado allí y no había quien tuviera cojones de sacarte. - yo le miraba fijamente, él estaba tan nervioso que no era capaz de mirarme a los ojos - Después pasó lo de la playa, fueron los mejores días de mi vida y luego volvimos aquí. - respiró con fuerza - Al principio pensé que era cariño de mejor amigo pero, está claro que no porque te miro y solo puedo pensar en esos ojos azules que, en días nublados como hoy, se ponen verdes, me pierdo en ellos y no puedo salir de ahí. Te alejas cinco segundos de mí y ya los echo de menos, ya echo de menos el color de tu piel, ya echo de menos tu pelo larguísimo y ondulado, ya hecho de menos tus labios carnosos, tu sonrisa, tu voz, tu olor a vainilla, te vas cinco segundos y ya te echo de menos. - carraspeó, me miró y miró al suelo - Pensé que no podía quererte más pero me equivocaba - sonrió - cada día te quiero más.
- Louis yo
- No digas nada - me puso el dedo índice en los labios - prefiero soltarlo todo antes de arrepentirme de haber empezado - sonreímos, me quitó el dedo y siguió hablando - Esto te parecerá un poco raro pero es que estás tan cerca y a la vez tan lejos... - suspiró - voy a soltarlo de una vez porque lo estoy pasando muy mal - rió nervioso - Tengo guardado el palito del helado que te comiste conmigo en la playa, y ésta es una gomilla que te quité - se la quitó de la muñeca y me la enseñó - la llevo a modo de pulsera, a veces la miro y cuento los minutos que quedan para volver a verte o abrazarte, y pienso en qué te voy a decir y qué voy a hacer para que te enamores de mí - me miró, por primera vez en toda la conversación había clavado sus ojos azules que, al igual que los míos, hoy estaban verdes - Quiero que sepas que cuando estés triste lloraré contigo, que cuando seas feliz reiré contigo y que aunque pasen mil años yo siempre estaré esperándote - hizo una pausa, no me quitaba los ojos de encima ahora la que estaba más nerviosa era yo - Siempre. Porque no hay nadie en este mundo que te quiera como yo - sonrió y sonreí - nadie.
- Louis yo no soy lo suficiente buena para ti - suspiré - te mereces a una chica perfecta.
- No existe la persona perfecta, no existe el momento perfecto ni existe el amor perfecto - seguíamos mirándonos a los ojos, no los habíamos apartados en mucho tiempo - Nosotros hacemos que la persona, el momento y el amor sean perfectos. Nosotros decidimos si algo es perfecto o no y yo he decidido que tú lo eres - sonreímos - Podemos seguir poniendo pegas o simplemente decidir si las cosas son increíbles y maravillosas tal y como son.
- No sé que decir, Louis.
- Vamos, te he dicho que te quiero más que a la zanahoria más atractiva del mundo, algo tendrás que decir.
- ¿Sabes? - cogí aire - Al principio os quería a Harry y a ti y como no me decidía decidí dejarlo en manos del destino. Entonces Harry me dijo que me quería una mañana en la azotea del hotel y le dije que sí porque pensé que era una señal del destino - bajé la mirada - Luego Harry se lió con Ana, nos preparaste la cena, nos reconciliamos y Harry se volvió a liar con Ana pero ¿sabes qué es lo que más jode de todo eso? - Louis negó con la cabeza - que tu siempre estuviste ahí y yo no fui capaz de verlo, no quise verlo para no complicarme la vida y lo cierto es que ahora creo que el destino quiere que seas tú. La señal era esa, tú siempre estabas ahí. El beso en la playa fue la prueba que necesitaba.Tú me has enseñado que no debo dejar que me hundan, que me arrastren, que me digan que no valgo, que no soy suficiente. Me has enseñado que no debo dejar que me desilusionen, que me frenen. Me has enseñado que no debo dejar que me digan que la magia no existe, que las casualidades no son cosas del destino, que los sueños son para los locos y sobre todo me has enseñado a que nunca permita que me quiten las ganas de volar.
- ¿Qué quieres decir con eso? - preguntó confuso.
- Que te quiero más que a la zanahoria más atractiva del mundo - sonreímos, le miré y vi cómo se acercaba lentamente con esa sonrisa preciosa y brillante. Nos acercamos hasta que nuestras narices se rozaron.
-¿Te cuento una historia? - dijo sin separarse de mí
- Vale.
- A ver... Érase una vez tu y yo.
- ¿Ya está?
- Si.
-¿No hay final?
- No, eso es lo que más me gusta, por eso es mi historia favorita.
Sonreímos y, por fin, conseguimos vencer esa distancia, esos milímetros que separaban nuestros labios. Su sonrisa se fundió con la mía en un beso intenso pero dulce, rápido pero lleno de amor. Sin dejar de besarlo, rodeé su cuello con mis brazos y él puso sus manos en mi cintura. ¿Cuánto podía durar un beso? no más de 10 segundos ¿no? Pues éste fue especial, mucho más que la primera vez que lo besé jugando a la botella, mucho más que el beso en la playa, este era EL beso, el mejor beso de mi vida, un beso que nadie superaría, bueno, Louis lo superaría cada vez que me besara de nuevo. Paramos, nos miramos, sonreímos y nos volvimos a besar. Lo repetimos varias veces, no podíamos contenernos por fin estábamos juntos, por fin estaba saliendo con mi mejor amigo, con la persona a la que más quería en el universo. Nos separamos lentamente, como si no quisiéramos hacernos daño y nos tumbamos en la cama, era una cama de matrimonio muy cómoda con sábanas a rayas. Louis estaba boca arriba con un brazo por mi hombros y yo estaba tumbada de lado con un brazo y la cabeza sobre su pecho. Su corazón latía muy deprisa, supongo que el mío también. Entre besos y más besos comenzamos a hablar.
- ¿Se te ha cumplido algún sueño? - me preguntó.
- Sí, muchos.
- ¿Cuales?
- Conoceros, que fueras mi mejor amigo, que te enamoraras de mí y finalmente, salir contigo, con mi mejor amigo. ¿Y a tí?
- Se me ha cumplido el que creía más difícil.
- ¿Cual?.
- Tú - sonreí, levanté a cabeza y nos volvimos a besar. Cada beso era mejor que el anterior, por cada beso descubría nuevos sentimientos pero nunca se me iban las mariposas del estómago. De pronto, sin saber por qué, me reí.
- ¿De qué te ríes? - preguntó Louis confuso.
- No sé, me han entrado ganas de reírme sin motivo - me volví a reír de lo absurda que era la situación.
- ¿Quieres un motivo? - comenzó a hacerme cosquillas, empecé a rodar por la cama, tenía demasiadas cosquillas y Louis lo sabía, no podía parar de reír y de moverme y por mucho que me moviera no conseguía que Louis parara.
- Para por favor - dije sin parar de reír.- teníamos un trato.
- No puedo parar, me encanta verte sonreír, me encanta tu risa - siguió haciéndome cosquillas hasta que, de tanto rodar, acabó encima mío - ¡JÁ! Ahora no te escapas - me empezó a dar besos por el cuello y la cara hasta que paró, nos miramos y nos volvimos a besar una y otra vez. Llevábamos tanto tiempo deseando besarnos que, en ese momento, nos daba igual desgastarnos los labios. Miré por la ventana, ya era de noche. Habíamos estado allí toda la tarde, primero jugando a cantar y bailar, luego confesándonos nuestros sentimientos y, por último besándonos. Este sin duda estaba siendo el mejor día de mi vida.
- Tengo hambre - dije. Louis se rió.
- Esperaba que dijeras eso ¿quieres que bajemos?
- Si, necesito decirle a Harry que se ponga a cocinar ya - nos levantamos, ordenamos la habitación como medianamente pudimos y abrí la puerta.
- Mierda qué tonto soy.
- ¿Qué pasa? - cerré la puerta.
- Se me había olvidado decirte dos cosas.
- ¿El qué? - me estaba asustando, estaba muy alterado.
- La primera es que - bajó la mirada, se mordió los labios, me cogió la mano y me miró a los ojos. - ¿Quieres ser mi novia? Sin juegos ni tonterías, quiero ser el único para ti.
Le besé, no pude evitarlo, estaba muy mono y no sé por qué pero sentía una gran necesidad de besarlo cada 5 minutos, como si tuviera miedo de que cada beso que nos diéramos fuera el último.
- No hacía falta que lo preguntaras, Boo Bear.
Me miró a los ojos y sonrió. Me abrazó fuerte y me empezó a besar por toda la cara mientras decía "Mía mía mía mía"
- Louis para que me ahogas - pero el pasaba de mí, se dejó llevar por las emociones del momento y eso me encantó.
- 22 de Julio me parece una bonita fecha para comenzar una relación - sonreímos y nos volvimos a besar. - ¡eh!¿Te acuerdas del razonamiento que hice en tu casa de la playa? - asentí - La resta de 24 y 4 hacían 20 y la de 12 y 10 hacían 2 - asentí - 20 y 2 es 22. Ahora lo entiendo todo, el destino. - me reí, qué absurdo.
- ¿Y la otra cosa que me tenías que decir? - pregunté separándome.
- Que te quiero - sonreí, nos abrazamos, nos volvimos a besar y le susurré otro "te quiero"
- ¡Tonto! - le pegué suavemente.- me habías asustado, dijiste que me tenías que decir dos cosas de una forma muy agitada.
- ¿Qué has dicho? - preguntó agarrándome de la cintura y llevándome hacia él.
- Tonto.
- No, antes.
- Te quiero - sonreímos y nos volvimos a besar.
- Oye, ¿se lo vamos a decir a los chicos?
- Sería lo mejor ¿no? - respondí. Abrí la puerta y bajamos las escaleras riendo como dos adolescentes enamorados, bueno, yo al menos era una adolescente.
- Por fin estáis juntos - dijo Ari al vernos.
- ¿Como lo sabéis? - pregunté, todos señalaron a un punto y nosotros miramos. Nuestras manos. Estábamos cogidos de las manos y no nos habíamos dado cuenta.
- Vale, sí estamos juntos - dijo Louis.
- ¡Enhorabuena chicos! - dijeron todos a la vez.
- Gracias - dijimos al unísono.
- Así se hace, Tommo - dijo Harry antes de chocar los cinco con Louis.
- Me encanta que me hermanita y uno de mis mejores amigos estén juntos - dijo Liam - soy muy feliz por vosotros.
- El más mayor y la más pequeña juntos - dijo Niall - ¿quién lo diría?
- Bah - dijo Louis - son cinco años nada más.
- ¿Nada más? - preguntó Harry.
- Tú te callas calabacita, que no eres el más indicado para hablar de diferencias de edad - todos nos reímos, incluso Harry.
- Me dais mucho miedo juntos - dijo Zayn - sois los más divertidos y alocados del grupo.
- Esa es la mejor parte - dije, miré a Louis, nos sonreímos y nos besamos provocando que todos exclamaran "ooh".
- Sois tan adorables que dais asco - dijo Ari y nos tiró un cojín, todos nos reímos.
- Eso es porque no os habéis visto tú y Zayn - dijo Louis. Estuvimos hablando de cómo fue, de cómo nos confesamos nuestros sentimientos, eso sí, sin soltarnos la mano y sin olvidar besarnos cada cinco minutos.
- La cena ya está - dijo Harry saliendo de la cocina - hoy toca pollo.
- ¿Es especial? - dijo Zayn.
- Si, sólo para ti porque tú eres especial - dijo Harry con voz de aburrido, con voz de estar harto de decírselo, todos nos reímos y nos sentamos a cenar.
- Ay, pobrecito mío - dijo Ari abrazándolo - qué mal te tratan en esta casa.
- Es verdad, sácame de aquí - dijo Zayn haciéndose el ofendido.
- Es, llévatelo de aquí - dijo Louis haciendo un gesto despectivo, todos nos reímos.
- En verdad me amas - dijo Zayn mirando seriamente a Louis.
- Es verdad pero que no se entere Harry, que se enfada - dijo Louis, no podíamos parar de reír, hacía mucho que no teníamos una pelea de esas.
- ¡Eh, eh eh eh eh! Yo sólo comparto a Louis con Alejandra - dijo Harry - y que yo sepa tú no eres ella así que no lo comparto contigo.
- No, Lou es mío - replicó Zayn.
- Vale pues para mí Ari - dijo Harry rodeándola con el brazo ya que estaban sentados juntos.
- Y una mierda - dijo Zayn en seguida provocando una enorme carcajada por su reacción - Ella es mi chica, mía.
- No, ahora es mía, tu vete con Louis.- dijo Harry con un tono burlón.
- No, tú con Ana, yo con Ari y Louis con Alejandra. Todos felices.
Dimos el tema por zanjado y seguimos cenando entre risas y más risas. Al acabar, nos sentamos en los sofás y vimos la tele hasta que nos entró sueño.
- ¿Quieres dormir hoy conmigo? - me preguntó Louis.
- Vale - sonreí.
- No quiero agobiarte ¿vale? Si prefieres dormir hoy en la habitación de invitados no me importa, solo quiero que estés cómoda.
- Tranquilo - sonreí y le acaricié la cara - Ya hemos dormido juntos en dos ocasiones, no me agobia.
Subimos todos juntos el primer tramo de escaleras y nos separamos en el pasillo. Entré en el baño, me lavé los dientes, la cara y me hice la cola para dormir, entonces entró Louis. Iba a apagar el móvil cuando me llegó un chat.
Louis "The Tommo" Tomlinson: "Buenas noches xx"
Yo: "Ahora que estás conmigo prefiero que me lo digas en un susurro".
Dicho esto salió del baño, se tumbó a mi lado y apagó la luz.
- No quiero que acabe este día - dije mirándolo.
- Yo sí - le miré extrañada - lo siguientes días serán mucho mejores que este, buenas noches princesa - me susurró al oído.
- Buenas noches príncipe - nos besamos la última vez de ese 22 de julio que marcaría nuestra vidas, me puse de lado y me abrazó por detrás entrelazando sus manos con las mías. Me dormí sintiendo su aliento en mi nuca y sus latidos en mi espalda. Me dormí feliz, me dormí con la sensación más bonita del mundo. Por fin estaba saliendo con Louis. Todo había pasado muy rápido pero tenía la sensación de que sería definitivo, tenía la sensación de que había acertado.
Eso es lo que yo estaba esperando !!!! mi mama y mi hermano me quieren matar porque no paro de grita en mi casa. Adoro que esten juntos :D
ResponderEliminar