domingo, 1 de abril de 2012

Capítulo 46.

Me desperté sin Louis a mi lado y al cabo de un rato bajé al salón. Las chicas estaban desayunando y discutiendo sobre a quién le tocaba hacer la compra.
- Voy yo, no discutáis más - intervine desde la cocina.
- Muchas gracias tía - dijo Ariadna - tenía todas las de perder.
- No es nada - sonreí y removí el colacao que me había hecho - ¿dónde están los chicos?
- Tienen otra entrevista - dijo María - además no vienen a comer porque después de la entrevista van a hacerse una sesión de fotos.
- ¿Y eso?
- Pósteres para el nuevo álbum - añadió Carla.
- Ah - me acerqué a ellas - pues si no os importa, voy a comprar después de comer que si no compro de todo - se rieron. 
Me conecté a Twitter antes de que empezara la entrevista y twitteé "Buenos días ¿qué tal? xx." Todo el mundo me respondió que estaba esperando a que empezara la entrevista y twitteé "Espero que disfrutéis la entrevista, no sé cómo van vestidos porque cuando me desperté ya se habían ido pero irán guapísimos xx." 
- ¡Alejandra, que empieza! - gritaron.
- ¡Voy! - me despedí "Ya empieza la entrevista, hablamos luego os quiero xx."
La entrevista fue como solían ser todas: les preguntaban por el nuevo álbum, por el próximo tour, por sus familias, por sus novias y luego hacían un juego o algo divertido. Al terminar, nos pusimos a preparar la comida como buenamente pudimos.
---------------- LLAMADA TELEFÓNICA -------------------
- Hola - su voz sonaba feliz.- Hola Lou - sonreí como una tonta.
- ¿Has visto la entrevista?
- Sí, habéis estado geniales.
- Gracias - suspiró - te echo de menos.
- ¡Tú eres un gay! - gritó Harry por detrás - ¡Si solo llevas 2h sin verla!
- ¡Cállate Hazza! - gritó Louis - siento no poder comer contigo.
- Bah, no importa - sonreí - ya me lo devolverás.
- ¿Cómo?
- Ya se me ocurrirá algo.
- Miedo me da - rió - bueno, me voy a comer y luego a la sesión de fotos.
- ¿Me dedicarás alguna?
- Claro.
- Te quiero.
- Y yo.
----------------- FIN DE LA LLAMADA ----------------
Comimos huevos fritos, era lo único que sabíamos cocinar y lo único que nos apetecía comer. Después descansamos, escribimos la lista de la compra y fui a Tesco. Compré todo lo de la lista y algunos caprichos para cada uno. Salí del establecimiento cargada de bolsas y, cuando iba a cruzar la calle, una furgoneta blindada se paró frente a mí cortándome el paso. Un hombre trajeado se bajó.
- ¿Es usted Alejandra García? - asentí - Esto es para usted - me tendió una nota, la abrí y la leí. "Súbete al coche, no te arrepentirás. C.B." ¿C.B.? ¿Qué coño? Esas iniciales no eran ni de las chicas, ni de Liam, ni de Niall, ni de Zayn, ni de Louis. Un momento. C.B. ¿Carrot Boy?
- ¿De quién es? - pregunté.
- No puedo decírselo.
- Está bien - suspiré - si me monto... ¿a dónde me lleva?
- Compruébelo usted misma - me abrió la puerta de la furgoneta y me metí. Era arriesgado pero necesitaba saber de qué iba todo eso, el hombre metió las bolsas en el maletero, se sentó en su asiento y arrancó. El trayecto duró una media hora larga en la que me limité a mirar el paisaje mientras pensaba sobre lo que estaba pasando. Habíamos salido de Londres, estábamos en las afueras, en algo parecido a una zona industrial. El hombre, me abrió la puerta y me dio un mono rojo.
- Tiene 10 minutos para cambiarse, los vestuarios están en ese edificio - señaló un edificio de una sola planta, muy pequeño y de color gris - la espero fuera.
El mono era de mi talla y me estaba muy bien. Salí y allí estaba ese hombre esperándome.
- Sígame - nos dirigimos a otro edificio, éste tenía 4 plantas y era del mismo color que el otro. Lo atravesamos y salimos a una gran plaza de asfalta con una plataforma con un cilindro de cristal al rededor. El hombre se fue sin decir palabra y apareció un chaval muy joven que me sonaba bastante.
- ¿Ashton?
- Qué bien que recuerdes mi nombre - me dio dos besos.
- ¿Qué es todo esto? ¿Qué haces aquí?
- Pues a ver - carraspeó - trabajo aquí como instructor de vuelo.
- ¿Instructor de vuelo? ¿No eras DJ?
- Eso era sola para sacar dinerillo extra - sonrió.
- ¿Y qué pinto yo aquí?
- Alguien ha reservado esta plataforma para ti.
- ¿Para mí?
- Sí, vamos - me acompañó empujándome suavemente y me acercó a la plataforma -  hoy te voy a enseñar a volar.
- ¿Qué? - no me lo podía creer, me habían llevado a volar. A volar. Ashton encendió el motor de la plataforma y empezó a salir mucho aire.
- Ahora entras por aquella puerta  - gritó señalando un punto del cilindro de cristal - al entrar, das un pequeño salto y empezarás a volar.
Me puse unas gafas enormes para que el aire no me entrara en los ojos y abrí la puerta. Había un ruido enorme y veía como Ashton me hacía señas para que saltara así que le obedecí. Una gran ráfaga de aire me elevó, estaba volando. Estaba volando. Quien quiera que fuera C.B, había hecho realidad uno de mis deseos. Estuve volando durante 20 minutos, luego Ashton me acompañó al vestuario. Me puse la ropa pero, cuando estaba a punto de salir, las luces se apagaron. Me di la vuelta buscando un interruptor y alguien me abrazó por detrás. Me giré para intentar ver quien era pero no hubo forma, todo estaba muy oscuro. Noté unos labios sobre los míos y entonces supe quién era, esos labios tan grandes y cálidos no podían ser de otra persona.
- ¿Qué coño haces? - me aparté. C.B no era Carrot Boy sino Curly Boy.
- Besarte - se acercó para hacerlo de nuevo.
- Estoy con Louis y tú con Ana.
- No, no estoy con Ana y nunca lo he estado - carraspeó y cogió mis manos - te mentí para que empezaras a salir con Louis de una vez.
- Mira Harry - solté sus manos - me da igual lo que hicieras, lo hecho hecho está y gracias a ti ahora soy muy feliz con Louis.
- Podrías serlo conmigo.
- Harry, lo nuestro se terminó y quedamos como amigos.
- ¡Y una mierda Alejandra! Yo no puedo ser tu amigo.
- Tendrás que aprender a hacerlo, me vuelvo a casa - busqué la puerta como pude y salí. Ashton me acompañó al coche y se despidió con un "Espero verte pronto". Durante el camino de vuelta no podía parar en lo que acababa de pasar, Harry me había besado y me había dicho de alguna forma que no me había olvidado... Tenía que contárselo a Louis, debía hacerlo. Harry ya estaba cuando llegué ¿cómo lo habría hecho? Miraba como todo el mundo me ayudaba con las bolsas, su cabeza estaba gacha y me lazaba miradas tristes. No podía más, subí corriendo a la habitación y me tiré en la cama. No iba a llorar, simplemente quería evitar ese tipo de situaciones con Harry. Estaba sumida en mis pensamientos cuando la puerta se abrió lentamente.
- ¿Estás bien? - pasó - Sé que no lo estás pero era mi pregunta-excusa para pasar - reí y se sentó a mi lado - ¿qué te pasa?
- Al salir del Tesco, me recogió un coche del que salió un hombre con una nota firmada por C.B, me monté en el coche pensando que eras tú pero...
- Era Harry - me interrumpió sonriendo - ¿os habéis besado?
- Me besó él y yo me aparté.
- ¡No me lo puedo creer, Alejandra! - se levantó gritando - ¡Cuando estabas con Harry te liaste conmigo y ahora que estás conmigo te lías con Harry!
- No me grites por favor.
- ¡Es que estoy enfadado! - gritó de nuevo - ¿cuándo tendrás claro lo que quieres? ¿cuándo? ¿no te das cuenta de que nos haces daño a todos?
- Me voy - me levanté - A sido Harry ¿vale? No tengo por qué soportar que mi novio me diga que soy una guarra caprichosa - se levantó y, cuando iba a salir por la puerta, me agarró del brazo.
- Por favor, no te vayas - me cogió las manos - te quiero - añadió en español.
- Y yo - nos abrazamos.
- Lo siento, he sido un capullo - nos besamos con muchísima pasión y rabia pero a la vez con todo el amor que sentíamos.
- ¿Te parece bien que vaya a hablar con Harry? - asintió.
- Pero vuelve pronto - me acompañó hasta la puerta de la habitación de Harry, llamé y me dijo que pasara.
- ¿Estás bien? He oído que os gritabais - me abrazó.
- Styles ten cuidado - dijo Louis desde la puerta.
- ¿Por qué?
- Porque mi mundo entero está entre tus brazos - sonrió - Alejandra, te espero en la habitación.
- Vale - sonreí y cerró la puerta, me separé de Harry y lo miré - Harry no me hagas esto por favor.
- ¿Que no te haga el qué? ¿Qué te estoy haciendo Alejandra?
- Quererme, eso estás haciendo - carraspeé - y no puedes protegerme eternamente, ni cuidarme, ni estar ahí cuando tengo un problema o estoy mal.
- ¿Por qué? ¿Por qué no?
- Porque si sé que estás ahí, si sé que haga lo que haga podré contar contigo y refugiarme en ti, no podré olvidarte.
- ¿Eso es lo que quieres? ¿Olvidarte de mí?
- Tenemos que dar un paso adelante, estuvimos juntos y compartimos muchos momentos que jamás olvidaré pero estoy con Louis y tienes que aceptarlo.
- No sé se voy a poder, Alejandra... es que esas noches que pasamos juntos, esos desayunos, esos besos mañaneros, esas duchas... fueron mágicos.
- Es la única oportunidad que tenemos de ser felices.
- Esa bien - nos abrazamos - voy a preparar la cena.
- Vale - sonreímos y le di un beso en la mejilla. Salimos de la habitación y me metí en la de Louis. No lo veía por ningún lado así que me senté en la cama a esperarlo. Esa conversación que acababa de tener con Harry me había dolido, había sido como una segunda ruptura con él y, quiera que no, Harry tenía razón, todo lo vivido con él había sido mágico y, viviendo en la misma casa, iba a ser muy difícil olvidarnos el uno del otro. Louis entró, me miró y se puso a buscar algo en el armario, debajo de la cama y pro todos los cajones.
- ¿No lo has visto? - me preguntó nervioso.
- ¿El qué?
- Es muy importante para mí por favor, dime dónde está.
- ¿De qué me hablas?
- Lo necesito ¿dónde estará?
- ¿A qué te refieres?
- Por favor, cariño ayúdame a encontrarlo.
- Louis William Tomlinson, si no me dices qué estás buscando no te podré ayudar.
- Tu sonrisa - suspiró - es muy importante, la necesito ¿sabes dónde está?
- La has encontrado - sonreí y lo abracé.
- Esa es mi niña - me revolvió el pelo y se puso serio - dime.
- ¿El qué?
- A quién quieres.
- El nombre del chico del que estoy enamorada empieza por L.
- Liam - suspiró.
- ¡No seas tonto! - le pegué en el pecho. - ¡Eh! Se me ha ocurrido cómo puedes compensarme el no haber comido conmigo - sonreí.
- Sorpréndeme.
- Píntame las uñas - extendí mis manos y se rió.
- Nunca lo he hecho.
- Siempre hay una primera vez - dije mientras buscaba todos mis pinta-uñas - ¿de qué color me las pongo?
- No sé - miró todos los esmaltes - ¿azul?
- Me parece bien - sonreí y le acerqué el pinta-uñas azul - haz tu magia
- Muy graciosa - reímos. Tardó media hora en pintármelas y lo hizo francamente mal pero lo pasamos muy bien, me gustó hacer ese tipo de cosas con él porque así me daba a entender que haría cualquier cosa conmigo aunque odiara hacerlo. Bajamos al oír que los chicos nos llamaban para cenar, les enseñé mis uñas a todos y, entre bromas dirigidas de Louis, terminamos de cenar. Después descansamos en el sofá viendo la tele o jugando a juegos sin sentido que se inventaban los chicos. Por último nos fuimos a dormir, seguimos la misma rutina de siempre y nos tumbamos como siempre.
- Buenas noches, artista - susurré.
- Hasta mañana, tonta - nos besamos.

Estaba viendo la televisión cuando alguien me dio dos toques en el hombro, me giré y vi a Jay a mi lado sosteniendo una libreta. Tenía 8 años, su pelo era largo y castaño con mechas naturales pelirrojas y castañas claras; su piel era morena y tenía varias pecas en los pómulos y la nariz; sus ojos eran verdiazulados, según la luz del día eran verdes o azules. Se parecía mucho a su padre en cuanto al físico y era igual que yo en cuando al rostro, respecto a personalidad, era igual que su padre.
- Mami, ¿quién era tu ídolo cuando eras joven?
- Louis Tomlinson - sonreí.
- ¿Papi era tu ídolo? - dijo con una gran sonrisa.
- Así es - dijo Louis al entrar por la puerta corredera del jardín - pero que sepas que mami sigue siendo joven - me guiñó un ojo y le revolvió el pelo - ¿te vienes al jardín a jugar?
- ¡Sí! - gritó. Louis la cogió en brazos dándole muchas vueltas y se fueron al jardín mientras oía la risa de Jay. Me levanté y me asomé a la puerta para ver cómo jugaban y una lágrima de felicidad calló por mi mejilla. Louis y Jay estaban enseñando al pequeño Tommy a jugar al fútbol. Sonreí mirando esa escena, Louis y Jay corriendo detrás de Tommy para intentar quitarle la pelota. 
- Para tener 5 años juega muy bien ¿verdad Jay? - preguntó Louis y ella asintió - ¡Cariño, ven a jugar con nosotros! - gritó haciéndome señas con el brazo para que me acercara. 

- ¿Alejandra? - alguien me zarandeaba - ¡Alejandra!
- ¿Qué pasa? - pregunté con voz de camionera.
- Estabas hablando en sueños - rió - no parabas de decir "Jay, Tommy, fútbol y Louis".
- ¿A si? - me hice la tonta - pues no sé.
- Bueno - suspiró - sigue durmiendo, mañana nos espera un largo día.



No hay comentarios:

Publicar un comentario