- Hola - sonrió - te queda muy bien - dijo señalando al entero - pensé que te iba a quedar más grande.
- Gracias - sonreí y miré al suelo. ¿Qué me pasaba? Quería gritarle, pegarle y cerrarle la puerta en las narices pero no podía, no podía hacerle daño.
- Alejandra, yo...
- Eres un capullo - me acerqué y le pegué en el pecho miles de veces hasta que me agarró por las muñecas - ¡Suéltame!
- ¿Porqué me pegas?
- Porque te odio - conseguí que me soltara y me separé de él.
- Me has hecho daño - dijo mientras se tocaba el pecho.
- ¿Y tú a mí no? Louis, he llorado cada noche durante todo un año porque pensaba que había hecho algo mal, que ya no me querías y que tenías miedo de dejarme ¿por qué no me has llamado?
- No podía - miró al suelo.
- ¿Que no podías? - grité - ¡Vaya mentira! ¡Los chicos llamaban a las chicas por lo menos una vez al día!
- Alejandra, no lo entiendes.
- ¿El qué no entiendo? - lo miré - Lo entiendo todo perfectamente Louis, pasaste de mí en cuanto tuviste una oportunidad y te fuiste con Eleanor.
- No, no es eso.
- ¡Pues explícame por qué me has hecho sufrir todo un año! - le miraba a los ojos pero él miraba al suelo y no hablaba - Vete, no quiero verte, no quiero nada contigo. - se dio la vuelta y empezó a alejarse de mí pero entonces se volvió.
- Cuando te miro a los ojos es como ver el cielo nocturno o un hermoso amanecer - sonrió - He visto que has llegado muy lejos para estar donde estás.
- Déjame en paz - bajé la mirada.
- Cuando necesites tu espacio estaré esperando pacientemente para ver lo que logras.Pero ahora no me iré, no me rendiré.
- Louis, vete - insistí.
- No quiero ser alguien que se vaya de tu vida tan fácilmente, estoy aquí para quedarme y cambiar las cosas que puedo cambiar.
- Te lo pido por favor, o te vas o me voy yo.
- Si alguna vez te vas deja algo de morfina en la puerta porque tendría que hartarme de medicinas para darme cuenta de lo que teníamos y no tendremos más, no hay religión que pudiera salvarme, no importa el tiempo que pase de rodillas en el suelo a fin de que te des cuenta de todos lo sacrificios que estoy haciendo, te quedarás a mi lado y te impediré irte - me cogió las manos - Porque no habrá luz del sol si te pierdo, no habrá cielo despejados si te pierdo y lloverá siempre. Déjame cambiar las cosas, no te vayas.
- Eso es de Bruno Mars - dije entre risas.
- Lo admito, me has pillado - reímos.
-¿Sabes qué? - rompí el silencio - Sé que no estás hecho para mí, que no tengo por qué seguir gustándote, que las cosas cambian, que no eres el hombre perfecto - suspiré para relajarme, estaba apunto de llorar - Pero te quiero, joder ¡TE QUIERO! y no lo puedo evitar - grité, entonces me miró y sonrió - Solo sé que no pinto nada en tu vida, nada. Tú tienes tu vida, tus amigos, tu novia, tu familia y no creo que haya sitio para mí pero es que además no quiero ser parte de ella... o eso es lo que me quiero pensar - Louis volvió a bajar la mirada - Es mucha la distancia que nos separa, las cosas que nos separan pero es que es pensar en ti y el mundo se me viene abajo. Eres importante en mi vida aunque yo no lo sea en la tuya pero es que me asusta, todo esto es demasiado para mí, nunca me había pasado algo así... Que cualquier cosa que veo me recuerda a ti y no sé el por qué, ojalá algún día de estos pueda entenderlo - suspiré - mientras tanto seguiré queriéndote.
- Ya basta, no puedo verte así - me cogió las manos y suspiró - es hora de que te cuente todo.
- Adelante - me crucé de brazos e intenté no sonreír, me moría por besarlo, por sentir de nuevo sus besos, sus brazos en mi cintura, su lengua contra la mía.
- Iba a llamarte al día siguiente, lo prometo pero no pude - volvió a mirar al suelo.
- ¿Por qué?
- No me dejaban hablar contigo, me lo prohibían.
- ¿Quién?
- Los mánagers - suspiró - nada más terminar nuestra conversación por el chat me llamaron para hablar a solas y me dijeron que debía dejarte - me miró a los ojos - pero me negué a renunciar a ti y entonces me quitaron el móvil, solo me lo daban para hablar con mi familia.
- Louis no me mientas.
- ¡No te miento, joder!
- Entonces, ¿por qué los chicos si podían hablar con las chicas?
- Porque en América eran menores, todos eran menores - suspiró - yo estaba a punto de cumplir 21 lo que significaba la mayoría de edad y los mánagers no querían que saliera con una menor porque digamos que es poco legal y hubiera sido un escándalo.
- Y empezaste a salir con Eleanor.
- No, era todo mentira - carraspeó - los mánagers la llamaron sin avisarme y nos hicieron pasear para que los paparazzis nos pillaran y así llamar la atención.
- ¿Cuándo me escribiste la carta?
- En verano - sonrió - los chicos planearon visitarte por tu cumpleaños y tenía planeado venir con ellos y leerte la carta y darte otro regalo.
- Pero no viniste ¿por qué? estabas con Eleanor ¿me equivoco?
- Te equivocas - rió levemente - por una vez te equivocas.
- ¿Qué hacías más importante que venir a verme en mi 18 cumpleaños Louis? - miró a suelo y no contestó - Louis, ¿sabes cómo me sentí al ver a Liam, Niall, Harry y Zayn en mi puerta con una tarta y que tú no estabas? Me morí de dolor - seguía sin hablar y no levantaba la cabeza - Eso me reventó, fue lo que faltaba para hundirme en la mierda. Eres un egoísta, te odio.
- Estaba cuidando de mi madre y mis hermanas - levantó la cabeza, una lágrima cayó de sus ojos - el 1 de octubre fui a Doncaster a verlas y el 4, antes de irme a coger el avión, mi madre se puso muy mal - rompió a llorar - tan mal que la ingresaron y he estado todo este tiempo cuidando de Lottie, Fizzy y las gemelas - suspiró para relajarse - le dieron el alta esta mañana, he venido tan pronto como he podido. Como no podía venir, les di la caja con la carta y el entero a los chicos, mi regalo de cumpleaños no era el entero pero lo que te había comprado no cabía en una caja.
- Lo siento - me sentía una mierda, había venido nada más que su madre se había recuperado, había dejado a su familia por mí y yo le estaba diciendo de todo menos guapo - soy lo peor del mundo, soy gilipollas ¿cómo está Jay?
- Bien - sonrió y se quitó las lágrimas - por eso he venido, después de 16 días ingresada le han dado el alta.
- Louis, yo... de verdad que lo siento, si hubiera sabido eso no te habría dicho tantas tonterías
- Cállate y abrázame - no hizo falta que lo repitiera, cogí un impulso, rodeé si cuello con mis brazos y di un pequeño salto de forma que rodeé su cintura con mis piernas, él me agarraba por la cintura mientras que una gran sonrisa reinaba en su cara.
- No sabes cuánto he echado esto de menos - sonreí y juntamos las frentes.
- Yo también pero hay algo que he extrañado más - sonrió y miró mis labios - tus besos.
Sonreímos, nos acercamos lentamente y nos besamos. Primero fue un roce tímido, como si no quisiéramos hacernos daño, luego nuestros labios se encontraron fuertemente y finalmente nuestras lenguas se encontraron en un beso dulce pero acelerado. Se me escaparon algunas lágrimas y es que, joder, llevaba esperando sus besos durante poco más de un año. Fuimos acelerando el ritmo de los besos, entre beso y beso nos mirábamos y sonreíamos. Estuvimos minutos sin hablar, solo besándonos, intentando recuperar todos los besos perdidos hasta que empezó a llover, entonces miramos al cielo, nos sonreímos y seguimos besándonos hasta empaparnos. Louis miró de nuevo al cielo y gritó:
- Lluvia, mejor que no toques a mi novia ¡ES MÍA!
- ¿Sigo siendo tu novia?
- Nunca has dejado de serlo - sonrió - además hoy estamos de celebración.
- Verdad - reí - hoy es 22.
- 16 meses a tu lado.
- Tres a mi lado - corregí - de los cuales solo hemos estado saliendo un mes y pico.
- Tonta eres.
Nos reímos y entramos en mi casa para secarnos y hablar de todo lo que había pasado en este tiempo. Bueno, solo hablé yo porque Louis ya me había contado todo lo que los chicos no me dijeron. Nos dimos una ducha caliente, juntos, como solíamos hacerlo antes de que pasara todo, cuando éramos felices juntos. Después le conté lo de la facultad y las clases de conducir que me estaban dando los chicos.
- Mi novia es médica - dijo orgulloso.
- Todavía no - reí - en 10 años terminaré la carrera.
- Bah, tú eres mi médica - nos besamos, aprovechábamos cada segundo para besarnos - y sobre lo de las clases... ¡me parece una idea genial! - reí - ¡yo me apunto!
- Es de lunes a jueves nada más que terminemos de comer hasta que me harte de Niall y Liam.
- Si voy yo tendremos que echar a alguno así que tendrás que nominar a alguien - reímos.
- ¿Tienes dónde quedarte? - pregunté.
- No, creo que me quedaré en la habitación de Harry.
- De eso nada - sonreí - te quedarás aquí hasta que tengáis que volver a USA.
- No creo que tus padres me dejen.
- ¿Eres tonto? - rió - Mi hermano se fue a vivir a Italia este verano así que su habitación está libre, se lo pregunto a mis padres y ya está - sonreí.
Era hora de cenar y mis padres no habían llegado así que nos preparamos algo sencillo para cenar y vimos la tele. Cuando mis padres llegaron, mi madre se fue derecha a Louis y le llenó la cara de besos mientras mi padre, Lou y yo reíamos, luego mi padre le dio un fuerte abrazo. No hizo falta que le preguntara nada, ellos mismos se lo ofrecieron así que Louis aceptó, se quedaría en la habitación de mi hermano hasta que tuviera que irse con los chicos el 1 de noviembre. Durante el resto de la noche, Louis contó lo que había hecho en USA y yo lo traducía para que lo entendieran, a las 00h me nos fuimos a nuestras respectivas habitaciones. Estaba ya acostada cuando me llegó un chat de Louis.
Louis "The Tommo" Tomlinson: "La habitación de tu hermano mola".
Yo: "Lo sé, siempre la quise".
Louis "The Tommo" Tomlinson: "Solo le falta algo, tú".
Yo: "Ahora que lo dices, no nos hemos dado un beso de buenas noches..."
Louis "The Tommo" Tomlinson: "Cierto... vaya mierda".
Me levanté y salí de mi habitación sin hacer ruido, cerré la puerta y bajé hasta el sótano, la puerta estaba cerrada y por debajo no se veía ninguna luz así que llamé.
- Adelante - dijo Louis en un perfecto español, supongo que lo hizo por si era mi madre para preguntarle si estaba bien. Entré y apareció una gran sonrisa en su cara, me acerqué a él y no besamos, saqué la cama supletoria y me tumbé - ¿qué haces?
- ¿Esperas que duerma separada de ti después de un año sin tenerte a mi lado?
- Pero tus padres...
- Mis padres nada - lo interrumpí - tengo 18 años y si quiero dormir con mi novio lo hago y punto.
- Se me olvidaba que ya eras mayor - sonrió y miró mi pijama - te va a sonar raro pero me estoy poniendo tonto con esa Hello Kitty de tu pijama.
- Es bastante raro - reí - ¿tan necesitado estás que te pone una gata para niños chicos?
- Ha sido un año sin darme una alegría, nena - reímos y me metí en su misma cama, noté que se puso un poco nervioso y rodeé su cuello con mis brazos, Louis me envolvió con sus brazos y nos fundimos en un profundo beso. Poco a poco el ritmo se fue a acelerando y se puso sobre mí pero apenas sentía su peso, se incorporó para quitarse la camiseta y luego volvió a mí y comenzó a besarme el cuello. Me quité los pantalones del pijama y me abracé a su cuerpo, posando mis manos con fuerza sobre su espalda para pegarlo más a mí, él deslizó su mano bajo mi camiseta y acarició mi vientre. Sin dejar de besarnos, nos incorporamos para quitarme la camiseta y volvimos a la posición del principio. Le quité los pantalones y seguimos besándonos, entonces nos miramos a los ojos y una lágrima resbaló por mi mejilla. Lo había echado mucho de menos.
- Te quiero - susurró.
- Yo también, mucho - sonreímos y nos besamos, el resto, como siempre, ya os lo imagináis.
ahhhhhh !!!!!! que bueno que haya vuelto ... moria por saber que era lo que le habia pasado ESTOY ENGANCHADISIMA !!!!
ResponderEliminar