martes, 3 de abril de 2012

Capítulo 48.

Salimos del hotel y nos dirigimos a la Torre Eiffel que era lo que teníamos más cerca, desayunamos crêpes en un puesto que había en una de las calles por las que pasamos. Hicimos cola de 2h horas para subir pero mereció la pena. Subimos a lo más alto de la Torre Eiffel, era precioso, se veía toda París y las personas parecían hormigas desde allí arriba. 
- ¿Sabes? Se me ocurre una cosa... - Louis me cogió  de la mano y me llevó al lado más vacío de la cima de la torre.
- Miedo me da. - se puso mirando a la ciudad, levantó los brazos, me miró sonrió y gritó "¡AMO A ALEJANDRA GARCÍA!" - ¡qué vergüenza, Louis! - me tapé la cara, nos miraba mucha gente.
- No seas tonta - rió - Perdone - paró a un hombre - ¿nos puede hacer una foto?
- Claro - el hombre sonrió, Louis le dio el móvil y nos colocamos al lado de la barandilla, Louis me rodaba la cintura y yo posaba mi mano sobre su pecho. - Ya está.
- ¿Puede hacer otra? - preguntó Louis.
- Sin problemas - el hombre sonrió. Louis se giró, me agarró por la cintura y me besó. - Ya está.
- Gracias - dijimos a la vez. Nos reunimos abajo con los chicos y nos fuimos a un parque que quedaba cerca de la avenida de los Campos Elíseos. Era precioso, un parque mágico, no tan bonito como Hyde Park pero sí mas grande. Después nos dirigimos hacia Nôtre Dame que estaba en la otra punta de la ciudad así que paramos a comer algo en un McDonald's ya que habíamos oído que la comida francesa era asquerosa. No entramos porque no nos interesaba ese tipo de turismo pero sí nos hicimos muchas fotos, al rato fuimos al Arco del Triunfo que estaba bastante lejos. Eso era algo que no me gustaba de París, cada monumento estaba en la otra punta de la cuidad. Era la hora de merendar y todavía no habíamos llegado al Arco del Triunfo, pasamos por delante de una pastelería y vi que tenían huevos Kinder, llevaba años sin comer uno.
- ¿Quieres uno? - preguntó Louis.
- Sí, hace años que no me tomo uno - dicho esto entró, a los cinco minutos salió con una gallina de chocolate - ¿qué es esto?
- ¿Para qué tener un triste huevo si puedes tener una gallina? - me guiñó un ojo.
- Louis, eres imbécil - nos besamos - ¿queréis? no voy a poder comérmela sola - todos se acercaron menos Harry - Harry ¿quieres un poco?
- No, gracias - se alejó de mí.
- ¿A este que le pasa? - me preguntó Louis.
- Tendrá la regla - se rió - en serio, no sé quizás es por estar en París rodeado de parejas compartiendo habitación con una chica con la que solo tiene una leve amistad... 
- Bueno, sea lo que sea se le pasará - sonrió, su sonrisa me calmó, siempre lo hacía. Tras media hora de andar, llegamos al Arco del Triunfo. Allí nos hicimos muchísimas fotos en grupo, por parejas e incluso individuales.
- ¿Ahora qué? - preguntó Carla.
- Ahora vamos a otro sitio - dijo Zayn.
- Decidme que no está en la otra punta por favor - supliqué.
- Lo siento - dijo Niall riendo.
- ¿Por qué, chicos? - suspiré - ¿por qué? - rieron todos menos Harry aunque sonrió un poco.
- Vamos - dijo - no te hará mal.
- Tampoco me hará bien - me quejé - mañana tendré agujetas.
- Louis, aún estás a tiempo de abandonarla y buscar a otra que no se queje tanto - todos se rieron, Harry era bipolar. De no querer nada con nadie pasaba a reírse de mí.
- Bueno, sea lo que sea empecemos a andar ya - dije - quiero acabar con esta tortura pronto.
Empezamos a andar, tardamos una hora en llegar de nuevo a la Torre Eiffel.
- ¿Está muy lejos? - pregunté.
- No - dijo Liam como si estuviera harto de repetirlo - cruzamos esta avenida y llegamos.
- ¡Dios! - grité - no puedo con mi vida - todos se reían de como me estaba comportando.
- ¿Te llevo a caballito? - preguntó Louis.
- ¿Podrás conmigo?
- Claro - sonrió - Venga, sube - se agachó un poco y salté sobre él, rodeé su cuello con mis brazos mientras él agarraba mis piernas con fuerza.
- Antes de seguir os voy a hacer una foto - Ari cogió la cámara - Tenemos la Torre Eiffel encendida de fondo y así se os ve muy cuquis - hizo la foto y seguimos andando. Louis me cargó durante 20 minutos, que fue lo que tardamos en llegar al Port de la Bourdonnais, durante ese tiempo, me dediqué a darle besos en el cuello y las mejillas a modo de ánimo. Al llegar, nos montamos en un pequeño ferri en el que, como era de noche, nos pudimos sentar sin problemas. Nos dio un bonito paseo de 1h por el Sena, disfruté mucho de esa hora sentada en el barco, no solo porque estaba descansando sino que también por Zayn. Al tenerle miedo al agua era muy divertido ver como se comportaba cerca de ella. El recorrido acabó en el mismo puerto, eran las 22h así que decidimos ir a un restaurante italiano que estaba en la misma calle del hotel. Después de cenar, subimos a las habitaciones. Mientras que Louis estaba duchándose, alguien llamó a la puerta.
- Feliz San Valentín de verano - sonrió y me dio una pulsera de plata con charms de la Torre Eiffel, del metro de Londres y de una cabina telefónica colgando.
- Gracias Hazza - le abracé.
- No hay de qué - sonrió - siempre le regalo algo a mi mejor amiga por San Valentín, hasta mañana - se fue, entonces salió Louis del baño.
- Louis, no me has traído pijama.
- Yo tampoco he traído el mío - sonrió pícaramente y arqueó las cejas.
- ¿Es estás insinuando, William? - me acerqué y le besé.
- Lo estaba hasta que dijiste William - reí - no me gusta que me llamen por mi segundo nombre.
- Lo sé, por eso lo hago - puse mi sonrisa de listilla y arqueé las cejas.
- Vale, García.
- No, no uses mi apellido.
- No uses mi segundo nombre - sonrió.
- Está bien - nos besamos - lo intentaré.
Nos acostamos, charlamos y jugamos durante un tiempo.
- Alejandra.
- Dime.
- Estamos en París.
- Lo sé.
- La ciudad del amor.
- Creo que esa es Roma - reí.
- ¿Qué más da? Solo quiero que nos demos amor - me reí.
- Como no seas más romántico, creo que no te daré nada de amor.
- Joder - suspiró - mira las vistas que tenemos - señaló la ventana - estamos en París y queda poco de San Valentín de verano, vamos - rió - no me niegues que no quieres mambo.
- ¿Mambo? - reí a carcajada limpia - Creo que Harry te mal influencia bastante.
- No pienses en Harry, piensa en nosotros, aquí y ahora - sonrió y nos besamos. 
- Te quiero - besos, besos y más besos, me hizo suya allí, en París, con la Torre Eiffel iluminada de fondo.

De nuevo un precioso y soleado día iluminaba las calles de París. No podía creer que estuviera en la ciudad de las luces con mis mejores amigos y compartiendo habitación con mi novio, era increíble. Todo había pasado muy rápido es que solo de pensarlo me moría de felicidad, en menos de dos meses había conocido a mis ídolos, había salido con Harry, roto con él y ahora estaba con Louis en París. Pero me daba miedo que llegara ese momento en el que tuviéramos que despedirnos, ese momento llegaría tarde o temprano por mucho que quisiera evitarlo así que ya solo me quedaba disfrutar de ellos.
- Bonjour princesa - dijo Louis sonriendo.
- Vaya - reí - mi novio es bilingüe.
- Más que eso, pues hablar todos los idiomas que quieras.
- Pues por ahora solo sabes decir "te quiero" en español - me hice la enfadada.
- Eso es lo más bonito que se puede decir en tu idioma ¿no?
- Solo por eso te voy a perdonar - sonreí y nos besamos. Habíamos quedado con los chicos para desayunar en el buffet todos juntos así que nos dimos una ducha rápida y nos vestimos. Louis me dijo que me pusiera mis pitillos rojos con una camiseta de rayas blancas y azules y las converse rojas, me gustó así que obedecí. Louis se vistió exactamente igual que yo, en el fondo me hacía gracia que quisiera que fuéramos conjuntados en cada viaje.
- ¿Estás bien? - preguntó Lou mientras íbamos en el ascensor.
- Si ¿por?
- No tienes buena cara.
- Vaya gracias, tú también estás muy guapo - sonreí. A decir verdad me encontraba mal, cansada. Había vuelto a soñar con Louis y me había pasado toda la noche dándole vueltas al sueño. En ese sueño estaba embaraza, el hijo era de Louis pero todavía no se lo había dicho. En el día del padre me acerqué a él con un sonajero y le dije "¡Feliz Día del Padre!", me miró confuso y dijo "Pero si no soy...". Levanté las cejas, la expresión facial de Louis cambió de confusa a estática y preguntó "¿Voy a ser papá?" entonces reí y asentí. Él saltó y me abrazó dándome vueltas mientras los dos reíamos.
Ese sueño y el otro de noches atrás me estaban volviendo loca, yo no era de soñar ese tipo de cosas y mucho menos de recordarlas ¿por qué ahora sí? ¿y de qué iba todo eso? En fin, no importaba. El buffet estaba bien, lo único que le faltaba eran churros pero tenía hambre así que me daba igual lo que hubiera.
- Por favor, decidme que hoy vamos de tranquileo - supliqué.
- No puedo decir nada pero sí, hoy veremos menos cosas - dijo Liam, él era el que tenía el mapa y el que nos guiaba así que supuse que me decía la verdad. 
Cogimos el metro, hicimos varios transbordos y, por fin, llegamos a nuestro destino "Museo del Louvre".
- ¿En serio nos habéis traído aquí? - preguntó Ari - nos vamos a morir de aburrimiento.
- Os hemos traído aquí para hacernos unas fotos fuera y aparentar que hemos venido - dijo Louis - ahora os llevamos a otro sitio.
Nos hicimos muchas fotos y cogimos el metro de nuevo, eso había sido una pérdida de tiempo pero bueno, lo habíamos pasado bien. Era la hora de comer y los chicos no paraban de decirnos que aguantáramos un poco más, que nos iba a encantar a dónde nos llevaban y estaban en lo cierto.
- ¿El barrio latino? - preguntamos todas a la vez.
- Sí - sonrieron - hemos pensado que echaréis de menos la comida española así que nada mejor que este barrio lleno de bares de tapas para comer ¿no? - añadió Niall.
Entramos en un bar llamado "Tapas" y pedimos millones de cosas, estaba buenísimo, no venía nada mal comer comida de la buena de vez en cuando. Al terminar, Liam dijo que teníamos la tarde libre para pasear por donde quisiéramos puesto que nos íbamos al día siguiente así que nos separamos por parejas y decidimos reunirnos en la habitación de Niall y María a las 22h para cenar. Louis y yo nos dirigimos al centro, estaba atardeciendo así que las farolas comenzaban a iluminar las calles, nos compramos un helado y paseamos por las calles más céntricas con las manos entrelazadas. Muchas fans nos reconocieron y le pidieron fotos y autógrafos a Louis y nos ralentizaban un poco pero no podíamos pasar de ellas porque Louis les debía todo y, al fin y al cabo yo también era su fan. Paseamos durante horas y luego volvimos al hotel, entré en el baño para retocarme el pelo y fuimos a la habitación de María y Niall. Allí estaban todos, esperándonos con una pizza cada uno. Mire mi blackberry, tenía la lucecita del Twitter encendida ¿cómo era posible? yo lo tenía cerrado. Lo miré, tenía muchísimas menciones y miré a Louis. Se había metido en mi Twitter mientras me retocaba en el lavabo y había twitteado cosas como "Mojo la cama desde los 8 años", "Apesto a mierda de caballo", "Me gusta sacarme mocos", "Tengo un culo enorme que no cabe en ningún lado" y varias cosas más. Twitteé "Parece que William se ha metido en mi Twitter jajajaja xx.".
- Tommo, esta te la devuelvo - le enseñé los tweets a los chicos y no pararon de reírse.
Después de compartir lo que habíamos hecho pro separado, nos fuimos a nuestras habitaciones, mañana nos esperaba un largo día.
- Bonne nuît. - reí.
- Buenas noches, francesito - nos besamos.


Me encontraba en el jet de vuelta a Londres, que se podía decir que ya era mi hogar. El día en Francia había amanecido nuboso y Louis me había despertado saltando en la cama y dando gritos. Habíamos desayunado con calma en el buffet y luego nos reunimos con los chicos en la recepción. En el aeropuerto no hubo mucho jaleo y fue todo bastante rápido, era la hora de comer y Niall acababa de sacar una bolsa con comida del McDonald's así que la estábamos compartiendo. Me dio pena despedirme de esas maravillosas vistas de París pero me alegraba mucho volver a casa y eso mismo sentían los chicos que, nada mas que llegamos a casa, corrieron a besar lo que más habían echado de menos. Louis corrió a la cocina y besó la lata llena de polvos de té de Yorkshire, Harry besó fotos de su madre y sus hermanas, Liam besó el Brit que estaba en la estantería del salón, Niall besó el frigorífico y Zayn besó todos los espejos de la casa. Eran unos tíos raros pero se hacían querer mucho. Muchísimo. Pronto volvimos a la misma rutina de siempre: los chicos se iban a hacer entrevistas para la tele o la radio, nosotras comíamos solas, ellos volvían, cenábamos y nos tumbábamos en el sofá, pero el 22 cambió todo de nuevo.

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