Por primera vez me desperté antes que Louis, eran las 11h y el sol brillaba en lo más alto del cielo. Destapé a Louis y comencé a darle besos por la espalda, los hombros y el cuello hasta terminar en los labios.
- Para una vez que me despiertas me ha encantado - sonrió - me acostumbraría a esto sin problemas.
- Mejor que no lo hagas - reí - me gusta más que me despiertes tú a mí.
- Y me lo dices así, sin más.
- Ajá - asentí sin dejar de sonreír.
- Pero qué morro tiene la niña - se giró, se puso encima mía y comenzó a besarme por toda la cara.
- Me haces cosquillas - dije sin parar de reír - para, por favor.
- Bueeeeno vaaaale, pero sólo porque este ha sido el mejor despertar de mi vida - nos besamos, la verdad es que empezar así el día animaba mucho. Nos dimos una larga ducha juntos, nos vestimos con la misma ropa del día anterior y salimos de allí como hicimos en otras ocasiones. Los chicos le mandaron un mensaje a Louis para que hiciéramos la compra así que nos entretuvimos bastante por el camino. Entramos en Tesco y compramos las cosas que los chicos nos pidieron en el mensaje, también añadimos cervezas y mucho paquetes de patatas. Hacer la compra con Louis fue muy divertido, hacía una tontería con cualquier cosa que veía y se burlaba de los nombres de algunas cosas. Llegamos a casa a eso de las 13h, nos cambiamos y bajamos con el resto. Los chicos se metieron todos en la cocina a "ayudar" a Harry y nosotras nos quedamos en el salón, les conté lo del concierto y les enseñé la cadenita.
- Es preciosa - dijo Ari.
- ¡Qué tierno! - dijo María
- Ahí donde lo vemos - Carla lo señaló y lo miramos, no pudimos evitar reír, estaba haciendo movimientos ridículos para hacer reír a los chicos - iba a decir que ahí donde lo vemos es un romántico.
- Este chico te quiere mucho - añadió Ana.
- Hablando de chicos que quieren mucho - dijo Ari - ¿no vas a contarnos qué pasó ayer con Harry?
- ¿Qué me he perdido? - pregunté.
- Al rato de que os fuerais, Harry me llevó a la cocina y me dijo que si me apetecía ir a tomar algo por ahí y, obviamente le dije que sí - sonrió - me llevó a un parque bastante más pequeño y privado que Hyde Park e hicimos un picnic.
- Qué bonito - canturreé. Me sorprendía lo bien que fingía algunas veces, no me gustaba la idea de que Harry hubiera hecho eso, me sentía celosa.
- Aún hay más - dijo María como señal para que la dejara continuar.
- Estuvimos hablando y pasándolo genial y, antes de irnos, me dijo que me quería - sonrió como una tonta.
- Entonces, ¿estáis juntos?
- No - negó con la cabeza - dice que prefiere ir despacio, porque bueno... lo tuyo con él no salió muy bien.
- Ah - sonreí falsamente - me alegro por vosotros.
Me senté en el sofá alejada de todas ¿por qué me jodía tanto lo de Harry y Ana? Yo tenía a Louis y era la más feliz del mundo junto a él pero eso de que Harry le hubiera dicho que la quería... me había jodido bastante. Él me había dicho que no podía olvidarme hacía unos días y ahora iba y le decía a Ana que la quería ¿de qué coño iba?
- Tranquila, lo hace para olvidarte - Zayn se había sentado a mi lado.
- Estoy tranquila - sonreí.
- Lo que tú digas - rió irónico - para empezar, esa es tu sonrisa falsa, la de incomodidad y preocupación y para seguir, sé que te sientes molesta por lo de Harry y Ana.
- ¿Cómo sabes que lo hace para olvidarse de mí?
- Lo sabía, sabía que te preocupaba - rió - porque yo hice lo mismo, empecé a salir con Ariadna para olvidarme de ti.
- ¿Hola? ¿Me he perdido algo?
- Alejandra, cuando os conocí me enamoré de ti a primera vista - sonrió - por tu físico, tu forma de vestir y, sobre todo tu personalidad pero luego vi que Harry y Louis estaban interesados en ti así que me quité de en medio. - carraspeó y me echó el brazo por encima - Cuando empecé a salir con Ari todavía sentía cosas por ti pero te olvidé en seguida, no porque seas fácil de olvidar, sino porque me enamoré de ella.
- Entonces, Harry está "empezando" algo con Ana ¿para olvidarse de mí? La está utilizando.
- La acabará queriendo - sonrió - tú preocúpate por tu relación con Louis y pasa de todo, me voy con los chicos - me dio un beso en la mejilla y se levantó.
Nos sentamos a comer e intenté disfrutar del resto de la tarde. Ese día hacían dos meses de que conociéramos a los chicos, los mejores dos meses de mi vida, de nuestra vida. Habíamos cambiado mucho en esos dos meses, a nivel personal por supuesto y nuestra vida era muchísimo mejor. Fuimos a Madrid con la idea de ir a la firma y al concierto de One Direction y, en vez de volver a Sevilla, fuimos a Londres acompañadas por nuestros novios, One Direction. Las chicas y yo habíamos cumplido nuestros sueños, no podíamos ser más felices. Pasamos la tarde jugando a la PlayStation, nos picamos tanto que solo paramos para cenar y luego volvimos a jugar, nos acostamos muy muy tarde con tanto pique.
- Buenas noches perdedora.
- Hasta mañana enano - nos besamos.
Sentí mucho besos recorriéndome de arriba a abajo, abrí un poco los ojos y vi la sonrisa de Louis.
- Buenos días princesa.
- ¿Qué hora es? - pregunté con mi voz de camionera, estaba muy oscuro.
- Las ocho.
- ¿Las ocho y estás sonriendo? Eres raro - Louis se rió.
- Todo es más llevadero si tomas cuatro tazas de té de Yorkshire.
- No me jodas Louis - me incorporé - ¿por qué lo has hecho?
- Nos espera un largo viaje en coche, no puedo decir nada más - sonrió - vístete ya cariño.
- ¿Qué me pongo?
- Ropa cómoda, voy a meter la maleta en el coche - sonrió y se fue.
Me puse mis pitillos vaqueros con la camiseta de "NO! Jimmy protested" y las converse amarillas, me hice una trenza floja y desenfadada y pasé de maquillarme. Louis me dijo que me metiera en el coche mientras él escribía una nota para los chicos y obedecí. Según él, nos esperaban 4h de viaje así que pusimos el CD de Gym Class Heroes y me dio unas magdalenas, puso su mano sobre mi rodilla y me quedé dormida.
- Alejandra, cariño, despierta - Louis me daba golpecitos en la pierna, seguía conduciendo pero estábamos en una ciudad - mira, ése es mi antiguo colegio - señaló un edificio grande con jardines alrededor. Un momento ¿había dicho "su antiguo colegio"?
- ¿Me has traído a Doncaster? - sonreí - ¡qué bien! no vengo desde 2008.
- Me alegro de que te haya gustado la idea - paró el coche delante de una casa - ¡y esta es mi casa! - se bajó y abrió el maletero, me bajé y me fui a su lado.
- Espera, espera ¿vamos a quedarnos en tu casa? ¿Con tu madre y tus hermanas? - asintió - ¿cuánto tiempo?
- Dos días, tres como mucho - sonrió - Mi familia te va a encantar - sacó la maleta, me dio la mano y nos acercamos a la puerta.
- Louis no quiero hacer esto, me muero de vergüenza ¿y si no le gusto a tu madre? ¿y si tus hermanas me odian?
- Shhh - me calló con un beso y posó sus manos sobre mis mejillas - no pienses eso ¿vale? Eso no va a pasar y, si en algún caso muy remoto pasara, me daría igual.
Una mujer un poco más baja que Louis abrió la puerta, él quitó las manos de mi cara y la abrazó con mucha fuerza, ella le daba miles de besos en la mejilla y reía de felicidad.
- Mamá, esta es Alejandra - Louis me señaló.
- ¡Por fin conozco a la famosa Alejandra! - se acercó a mí con los brazos abiertos para darme un abrazo que respondí encantada.
- Encanta señora - sonreí.
- De señora nada, soy Jay y para encantada ya estoy yo - sonrió. Era muy guapa y parecía bastante joven, tenía unos ojos azules preciosos y su pelo era genial - pasad por favor.
Louis me dio la mano y entramos en la casa, era una casa típica de ciudad antigua. Tenía dos plantas, en la de abajo se encontraban la cocina, el salón y el comedor y en la de arriba las habitaciones. Estaba muy bien decorada y había fotos de niños pequeños por todos lados, desde las ventanas del salón se veía un gran jardín trasero precioso.
- ¡Louis! - dos niñas pequeñas entraron corriendo desde el jardín, Louis se agachó y ellas se reguincharon de su cuello, él las cogió en brazos y las llenó de besos, se notaba que las quería.
- Chicas, esta es Alejandra.
- Hola guapas - me acerqué a Louis, que sostenía a una en cada brazo y les di un beso en la mejilla a cada una.
- Yo soy Daisy - dijo la niña de la derecha.
- Y yo Phoebe - añadió la de la izquierda.
- Anda, iros a jugar - Louis las soltó y se fueron corriendo.
-¡Louis! - una chica de unos 12 años se acercó a Louis, se abrazaron fuerte y se dieron muchos besos, las escenas que acababa de ver eran muy bonitas pero notaba como que sobraba.
- Fizzy, esta es...
- Alejandra, lo sé - le interrumpió - sale en todas las revistas de adolescentes.
- ¡Qué me dices! - Jay, Fizzy y Louis se rieron de mi reacción - qué vergüenza.
- Dicen cosas muy buenas sobre ti y, por lo que dicen, eres genial.
- Vaya, gracias - le di dos besos.
- ¿Y Lottie? - preguntó Louis, él estaba muy unido a ella.
- Ha salido con sus amigos, volverá para la cena - contestó su madre - Dejad la maleta en la habitación que voy a sacar ya la comida.
La obedecimos, subimos las escaleras y nos dirigimos a la izquierda, entramos en la última habitación del pasillo. Era una habitación pequeña con las paredes de color blanco y llena de fotos de un Louis adolescente con su familia y amigos, había una cama individual con una sábana de Superman, un escritorio bastante rayado y un armario pequeño con un espejo en cada puerta. Dejamos la maleta y nos besamos, eso me tranquilizó bastante y me dio fuerzas para bajar a comer. Jay había preparado un asado que olía genial y que sabía muchísimo mejor y, de postre, unas natillas de vainilla con galletas. Durante el almuerzo, Louis les contó todo lo que había vivido desde que las vio por última vez y, cuando se lo preguntaron, les contó cómo nos conocimos.
- Me tengo que ir a trabajar ¿os importa cuidar de las chicas?
- Para nada, mamá - Lou se acercó a ella y le dio un beso y un abrazo - hasta luego.
- ¡Hasta luego! - dije desde el sofá.
- ¿Qué te han parecido? - preguntó Louis una vez que se fue su madre.
- Me encantan - sonreí - tu madre es encantadora y tus hermanas son monísimas, me las comía y todo.
- Me alegro de que mis niñas se lleven bien - sonrió y nos besamos.
- ¡Qué asco! - dijo una de las gemelas desde el último escalón de la escalera, no sabía si era Daisy o Phoebe, no las distinguía bien.
- ¡Cállate Phoebe! - dijo Louis.
- Alejandra, ¿quieres jugar a las casitas? - dijo la otra gemela.
- Claro, Daisy - sonreí. Daisy repartió los papeles que nos tocaban, Louis era el papá, yo la mamá y ellas las hijas. Nos lo estábamos pasando muy bien, parecíamos una familia de verdad, eran adorables y les estaba cogiendo cariño. Louis les hizo de merendar y Fizzy aprovechó que estábamos en un descanso del juego para bajarme las revistas y enseñármelas todas. Por lo que me contaba, sus amigas se morían por conocerme, todo el mundo pensaba que yo era alucinante y, por lo que veía, esas revistas me tomaban como modelo a seguir en cuanto a moda. Cuando acabamos de ver las revistas, Fizzy se unió al juego, seguimos jugando horas y horas hasta que llegó Lottie.
- ¡Lottie! - Louis fue corriendo hacia ella y la elevó.
- Te he echado mucho de menos - ella casi lloraba de la emoción, cuando Lou la dejó en el suelo me miró y sonrió - hola, Alejandra.
- Hola - sonreí y le di dos besos.
- ¿Te ha enseñado Fizzy las revistas? - asentí - Jo, yo quería que las viéramos juntas.
- No pasa nada, si quieres las vuelvo a ver contigo.
Llamamos a una pizzería para que nos trajeran la cena y, una ratito después Louis me pidió que fuera con él a acostar a las gemelas. Él llevaba a Phoebe en brazos y a Daisy cogida de la mano, ellas iban cantando cancioncitas y hablando de sus cosas, eran monísimas, daría lo que fuera por tener una hermana de 8 años. La habitación era muy grande, las paredes eran de color rosa bebé y había una cama individual a la derecha y otra a la izquierda, había muchas muñecas en las estanterías y todo era de color rosa. Louis me pidió que acostara a Daisy mientras él hacía lo mismo con Phoebe.
- Ala, a dormir - la tapé.
- Me ha gustado mucho conocerte.
- Y a mí - le di un beso en la mejilla y ella me dio otro.
- Me gustas mucho - sonrió - eres muy guapa y sabes jugar muy bien a las casitas.
- Gracias Daisy, tú también.
- ¿Me enseñarás mañana a peinarme como tú?
- Claro - sonreí - buenas noches.
- Hasta mañana.
Louis se acercó a Daisy cuando acabó con Phoebe y bajamos al salón, Fizzy estaba sentada en sofá usando el portátil y Lottie estaba hablando por teléfono.
- Phoebe me ha dicho que le gustas mucho - dijo Louis cuando nos sentamos en el sofá. Él se sentó y yo me tumbé un poco poniendo mis piernas sobre su regazo mientras que él las acariciaba con una mano y entrelazaba la otra con una de las mías.
- Daisy también me lo ha dicho - sonreí.
- Dice que serías una buena mamá - Louis rió.
- Daisy dice que soy muy guapa y que juego muy bien a las casitas - reímos - además quiere que mañana le enseñe a hacerse trenzas - reímos de nuevo.
- Les has caído bien - sonrió.
- Son muy buenas niñas, me encanta tu familia, es muy acogedora y muy simpática, me han aceptado en seguida.
- Eso es porque tú has puesto mucho de tu parte - sonrió - esto ha sido como un ensayo para el futuro - rió - cuando te he visto mirando las revistas con Fizzy te imaginé haciendo eso con nuestra hija, cuando arropaste a Daisy lo hice de nuevo y cuando jugamos a las casitas fue algo mágico.
- Yo también - sonreí - serías un buen padre.
- Seríamos una gran familia - sonreímos y nos besamos.
- ¡Controlaros, por favor! - dijo Fizzy desde el otro sofá.
- Tu vete a la cama que es muy tarde - dijo Louis. Ella obedeció encantada no sin antes darnos un beso de buenas noches a Louis y a mí.
- ¿Te importaría si mañana me pintas las uñas y pasamos más tiempo juntas?
- Para nada - sonreí - buenas noches, Fizzy - le di un beso en la mejilla.
- ¿Ves lo que te digo? - Louis me rodeó los hombros con su brazo - les encantas.
Lottie terminó de hablar por teléfono y vio la tele con nosotros, al rato se levantó, nos dio un beso a cada uno y se despidió con un "Hasta mañana, espero que mañana pueda hablar más contigo".
- Por fin solos - Louis sonrió y se inclinó hacia mí tumbándose un poco sobre mí y nos besamos una y otra vez.
- Louis tranquilito que estamos en el sofá de la casa de tu madre con tus hermanas y nos pueden ver.
- Déjame disfrutar, mujer - besos y más besos.
Jay llegó al cabo de 1h, cenó un poco de pizza que sobró, vio a ver como estaban las chicas y nos dio las gracias una y otra vez. Subimos a la habitación y nos pusimos el pijama, entonces nos dimos cuenta de que la cama de Louis era individual.
- No pasa nada, duermo en el sofá.
- ¿Estás tonto? Es tu casa, si alguien tiene que dormir en el sofá soy yo - fuimos a buscar a Jay al salón y le contamos el problema.
- No pasa nada, Lottie tiene una cama supletoria debajo de la suya, todavía está despierta así que la saco y duermes allí si no te importa.
- Para nada - sonreí - pero no te molestes, ya la saco yo. Muchas gracias y hasta mañana.
- Hasta mañana, mamá - Louis le dio un beso en la mejilla y subimos las escaleras. Me ayudó a sacar la cama y la pusimos al lado de Lottie, Louis y yo nos besamos y nos dimos las buenas noches. Nada más que salió por la puerta sonó mi móvil, me estaban llamando.
------------------------ LLAMADA TELEFÓNICA ---------------------------
- ¿Si?
- ¿Alejandra?
- ¿Louis?
- Sí
- ¿Por qué me llamas?
- Echaba de menos tu voz.
- Tonto
- Buenas noches, pequeña.
- Buenas noches Carrot Boy.
--------------------- FIN DE LA LLAMADA -----------------------
- No entiendo como puedes estar con mi hermano.
- Yo no entiendo por qué él está conmigo - sonreí.
- ¿Eres tonta? Eres perfecta, eres guapísima y muy simpática, me gustaste nada más ver la foto que subió Louis contigo cuando empezasteis a salir y me fuiste gustando más al ver las fotos que subía Louis en las que salíais con caras raras - reí - Y bueno, en los reportajes en las revistas sobre las fiestas se ve que entiendes de moda y además te gusta hacer deporte porque te han pillado corriendo con mi hermano.
- Gracias - reí.
- Lo único que sé de ti es que eres de España - rió - ¿me cuentas algo más?
- Pues tengo 16 años...
- ¡Venga ya! - me interrumpió elevando la voz - ¡¿qué me dices?! ¡¿solo nos llevamos dos años?!
- Sí - reí - cumplo 17 este octubre y tengo dos hermanos, uno de la edad de Lou y otra de tu edad.
- Me caes mejor por momentos.
- Estoy segura de que mi hermana, Andrea, te caerá genial, me recuerdas mucho a ella - seguí contándole mi vida y cómo nos conocimos Louis y yo.
- Dios, me encantas - sonrió - estoy segura de que llegaremos a ser grandes amigas.
- Pienso lo mismo - sonreí.
- Las amigas se cuentan secretos ¿sabes?
- Creo que ya sé por dónde quieres ir - reímos - dispara.
- ¿Cuántos novios has tenido?
- Pff - suspiré - he tenido muchos desde los 12 años ¿y tú?
- He tenido dos pero mi madre no los ha llegado a conocer - carraspeó - ¿y te has acostado con alguno?
- Con tres - sonreí.
- ¿Mi hermano es uno de ellos? - miré mi reloj, las 3 de la mañana.
- Buenas noches Lottie, hasta mañana.
- ¡Qué fuerte! ¡Eso es un sí! - rió - Buenas noches, Alejandra.
Debía reconocer que, al principio, me pareció un poco mal que Louis me trajera aquí sin avisar pero, conforme fue pasando la tarde, fui cogiendo confianza y fui cogiéndoles cariño a sus hermanas. Eran encantadoras, adorables y me daban ganas de comérmelas, me recordaban mucho a Louis. Lo único malo es que al ver lo mucho que se querían y los constantes besos que se daban, echaba de menos a mi familia pero como yo también recibía la mayoría de esos besos me fui acostumbrando. Les había cogido cariño muy rápido y me costaría decirles adiós al día siguiente o al siguiente.
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